martes, 6 de diciembre de 2011

EL ORIGEN DE SANTA CLAUS

SAN NICOLAS de Mira
También llamado San Nicolás de Bari.
Fiesta:  6 de diciembre
Padre Jordi Rivero, 11/98
  • San Nicolás, Obispo, murió el 6 de diciembre, del 345 o 352.
  • Su legendaria caridad es el origen del personaje conocido universalmente como "Santa Claus" o "Papá Noel".
Breve: Obispo de Mira, en Licia (hoy Turquía), murió mediado el siglo IV y fue venerado por toda la Iglesia, sobre todo desde el siglo X.


San Nicolás
Cinco Papas han llevado el nombre de Nicolás, pero el santo de
 nuestra historia no fue Papa sino obispo.
Poco se sabe con certeza de San Nicolás mas allá de los siguientes datos: nació en Parara de Licia, una antigua provincia del Asia Menor; en su juventud hizo una peregrinación a Egipto y Palestina. Poco tiempo después de su regreso fue nombrado obispo de Mira, capital de Licia, junto al mar Mediterráneo; echado en prisión durante la persecución de Diocleciano por confesar su fe, fue liberado al subir al trono el emperador Constantino.
Posiblemente San Nicolás participó en el Concilio de Nicea en el año 325, donde se condenó la herejía arriana que ponía en duda la divinidad de Jesucristo y se instituyó el credo Nicenciano, el cual es una fuente para el credo posterior que se reza en las misas dominicales. Por otra parte, su nombre no aparece en las antiguas listas de los obispos que participaron en el concilio.
San Metodio afirma que "gracias a las enseñanzas de Nicolás, la metrópolis de Mira fue la única que no se contaminó con la herejía arriana la cual rechazó firmemente, como si fuese un veneno mortal".  San Nicolás tomó también medidas severas contra el paganismo y lo combatió incansablemente.
Su celo por la justicia es legendario. Cuando el gobernador Eustacio había sido sobornado para condenar a tres inocentes,  Nicolás se presentó en el momento de la ejecución, detuvo al verdugo y puso en libertad a los prisioneros.  Reprendió entonces a Eustacio, hasta que éste reconoció su crimen y se arrepintió.  En esa ocasión habían presentes tres oficiales que mas tarde, al verse ellos mismos en peligro de muerte le rezaron a San Nicolás.  Esa misma noche el santo se apareció en sueños a Constantino y le ordenó que pusiese en libertad  a los tres inocentes.  Constantino interrogó a los tres y al darse cuenta por ellos de que habían invocado a San Nicolás,  los envió libres al santo obispo con una carta en la que le rogaba que orase por la paz del mundo.  Durante mucho tiempo ese fue el milagro mas famoso de San Nicolás, y prácticamente lo único que se sabía de él en la época de San Metodio quién murió en el 847.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Versiculo del dia (12/5/11)

El Señor dijo: “Regocíjate, yermo sediento. Fortalezcan las manos cansadas, afiancen las rodillas vacilantes.
Digan a los de corazón apocado:
‘¡Animo! No teman. He aquí que su Dios, vengador y justiciero, viene ya para salvarlos’. Isaías 35:1-10

Oración: Señor, gracias por darme ánimo hoy. A veces pienso negativamente y me desanimo. Hoy te doy gracias por el ánimo que me das para seguir adelante, aunque haya nubarrones y el mundo se vea tormentoso. Tu estás aquí, conmigo, y tengo la certeza que todo lo que hoy me da temor o tristeza, pasará. Al final, serás Tu quien triunfe, no solo en mi corazón sino en el mundo entero!

Sugerencias para Comunicarse Con Su Hijo Adolescente y el Consumo del Alcohol


Crear una comunicación abierta, de confianza entre usted y su hijo es 
esencial para ayudarlo a evitar el consumo de alcohol.Si su hijo se siente 
cómodo conversando abiertamente con usted,será más fácil guiarlo para 
que adopte decisiones saludables. Algunas maneras de comenzar: 
Estimule la conversación.
Invite a su hijo a hablar sobre todo lo que le interese.Escúchelo sin interrupciones y bríndele una oportunidad para que le enseñe algo nuevo. Escuchar activamente los intereses de su hijo prepara el terreno para mantener conversaciones sobre temas que le preocupan a usted. 
Formule preguntas abiertas. Estimule a su adolescente para que le comente lo que piensa y siente con respecto al tema que discuten. Evite preguntas que tengan una respuesta sencilla a manera de “sí” o “no”. 
Controle sus emociones.Si escucha algo que no le agrada,intente no responder con enojo.En cambio,respire profundamente unas cuantas veces y acepte sus sentimientos de manera constructiva. 
Convierta cada conversación en una situación “en la que todos ganan".
No reprenda o intente “ganar puntos” con el adolescente demostrándole la manera en que está equivocado.
Si demuestra respeto por el punto de vista de su hijo,las perspectivas son mejores para que su hijo escuche y respete su opinión. 
 Defina los límites. Determine expectativas claras, realistas para el comportamiento de su hijo. Dígale cuales son las consecuencias por romper las reglas y exija que las cumpla. 
Ofrezca aceptación. Asegúrese que el adolescente sepa que usted aprecia sus esfuerzos así como sus logros. Evite bromas o críticas que puedan herir. 
Comprenda que su hijo está creciendo. Esto no significa una actitud de distanciamiento. Pero al orientar el comportamiento de su hijo, también haga un esfuerzo por respetar su necesidad creciente de lograr independencia y privacidad. 

Buenas razones para que los 

adolescentes no beban 
  1. Quiere que su hijo evite el consumo de alcohol. 
  2.  Quiere que su hijo mantenga el respeto por sí mismo. 
  3. Quiere que sepa que beber es ilegal.  
  4. Beber a su edad puede ser peligroso
  5. Quizá tenga antecedentes familiares de alcoholismo.

domingo, 4 de diciembre de 2011

El Adviento se acerca: ¡Despierten! ¡Arrepiéntanse!

Del Arzobispo Thomas Wensky (Florida Catholic)

La temporada de Adviento llega como una llamada anual de atención para todos nosotros. A lo largo de estas semanas, las Escrituras nos dicen que “despertemos y estemos alerta”. Recordamos el advenimiento de Dios entre nosotros en el tiempo —cuando la Palabra se hizo carne y nació de la Virgen María; estamos a la espera, en la esperanza de recibirlo al final de los tiempos —cuando Cristo regrese en gloria para juzgarnos, y preparamos nuestros corazones para darle la bienvenida en la Palabra y los sacramentos, porque aún vive en medio de nosotros.

Mientras que la sociedad secular ya está celebrando sus “festividades de invierno”, la liturgia del Adviento es sobria: nos llama al arrepentimiento y a la conversión. De hecho, todo el propósito del Adviento es el de despertar en nosotros la sed de Dios. En el Evangelio de este primer domingo de Adviento (Mc. 13,33-37), el evangelista recuerda las palabras de Jesús a sus discípulos: “Estén atentos y vigilen, porque ignoran cuándo será el momento. Lo que a ustedes digo, a todos lo digo: ¡Velen!” 

El Adviento tiene como propósito el suscitar entre nosotros el mismo sentimiento de esperanza. Y al hacerlo, el Adviento nos llama a la conversión, para que el Señor, cuando venga, nos encuentre “alertas”, es decir, listos para recibirlo. Debido a este aspecto “penitencial” de los preparativos para la Navidad, todos debemos hacer un esfuerzo serio en este momento particular de gracia para acercarnos al confesionario. Esto es lo que debemos hacer mientras esperamos la venida del Señor a nosotros.

Sin reconocer que no somos tan autosuficientes, tan autónomos como a veces pretendemos, sin reconocer los giros en falso que hemos realizado, las decisiones pecaminosas que nos alejan del destino al que Él nos llama, Dios no sólo “estará ausente” de nuestras vidas, sino que ni siquiera lo echaremos de menos. ¿Cómo podemos acoger a Aquel que viene a salvarnos, si no reconocemos nuestra necesidad de ser salvados?

Junto con las compras y diversiones previas a las fiestas, todos debemos buscar tiempo para ir a la confesión, aunque sólo sea para recordarnos que Jesús es, después de todo, el motivo de la temporada. La mayoría de nuestras parroquias han programado horarios extra para las confesiones, y muchas tienen servicios comunales de reconciliación (con confesión y absolución individuales). Al aprovechar estas oportunidades para el sacramento de la Penitencia, podemos, en palabras de Juan el Bautista, “preparar el camino del Señor”. La Navidad significa que Jesús todavía nos ofrece gratos milagros de sanación, de reconciliación, de paz interior y consuelo, tan sólo por acercamos a Él con la confianza de la fe.

Tal confianza de la fe se expresa plenamente en la Inmaculada Virgen María, cuyo “sí” a la voluntad de Dios permitió que el Verbo encarnara en su vientre. Ella se convirtió en la verdadera “morada” del Señor, en verdadero “templo” en el mundo, y en “puerta” a través de la cual entró el Señor en la tierra. El Adviento nos recuerda que Cristo quiere venir a nosotros y —a través de nosotros, quiere venir a vivir en nuestro mundo. Entre su primera venida como hombre, cuando nació de la Virgen María, y su última venida en gloria, al final de los tiempos, sigue viniendo a nosotros y llama a la puerta de nuestros corazones para preguntarnos: ¿Están dispuestos a darme su ser, su tiempo, su vida?

Una buena confesión puede hacer que Cristo nazca una vez más en nuestras vidas: una buena confesión deshace el “no” de nuestros pecados y reafirma el “sí” de nuestro bautismo. Nos permite clamar, llenos de esperanza: “¡Maranatha! ¡Ven, Señor Jesús!