miércoles, 29 de junio de 2011

¿Cómo desarrollar una buena autoestima?



Por Carlos Rosales

Psicólogo
Si bien cuando se habla del tema de la autoestima, la mayoría de las personas tienen una idea mas o menos acertada acerca de lo que significa el término, pareciera que todavía no se llega a comprender, en su real dimensión, la importancia y el valor que tiene el desarrollo  sano de dicha área personal. La autoestima no solo hace referencia a cómo nos sentimos con nosotros mismos, a si nos aceptamos como somos o no. Es tan trascendente la autoestima, que además configura cómo nos relacionamos con los demás, establece en gran medida nuestras capacidades, nos predispone o indispone al afrontamiento de desafíos, determina cuanto control se tiene sobre la propia vida, si se es merecedor del disfrute de éxitos, o si vale la pena luchar para alcanzar la felicidad.
Tomando en cuenta esto, vemos el gran peso que tiene este componente para nuestra calidad de vida. Es cierto que la autoestima se construye desde nuestros primeros años, a partir del tipo de crianza que recibimos, a través de los mensajes esperanzadores o destructivos de nuestros padres y compañeros escolares. Con certeza, si recibimos humillaciones, maltratos y desprecio por nuestras necesidades afectivas, con el tiempo estas heridas emocionales  se irán traduciendo en baja autoestima. Por el contrario, la transmisión de amor, seguridad, aprobación y confianza hacia nosotros, nos conducirá al fortalecimiento de la autoestima.
La baja autoestima está asociada a la depresión, a la hipersensibilidad por la crítica externa, a la irritabilidad constante, al manejo de una autocrítica dura, a la indecisión, a la excesiva timidez e inseguridad. Se hace esto evidente por ejemplo, cuando se es voluble al entorno (ausente de una identidad establecida aparente), cuando se presentan problemas interpersonales con regularidad, o cuando se busca someterse a conductas riesgosas que hacen peligrar la integridad personal (abuso de drogas, promiscuidad incontrolable, etc.) Sin embargo,  así como esta nociva realidad interior fue aprendida, asimismo puede cambiarse. Los primeros pasos para desarrollar una buena autoestima implican: 
*Entender que por sobre todo, por sobre nuestros defectos y virtudes, contamos con dignidad humana. Es decir, que el simple hecho de ser personas nos hace especiales, irrepetibles y valiosas.
*Comenzar a aceptarnos como somos. Solo a través de la aceptación iniciará el camino del auto conocimiento, de aquello que nos hace vulnerables y de las destrezas con que contamos para afrontar las dificultades.
*Fomentar una voluntad de cambio. Cuando se presenten pensamientos negativos, mensajes derrotistas o auto reproches, es necesario combatirlos y sustituirlos por perspectivas más optimistas. Es recomendable evitar situaciones dañinas a nuestro bienestar, y relaciones con personas que no se comporten con respeto hacia nosotros.  
*Actuar con sinceridad, dejar de pretender algo que no se es para agradar a los demás. Además, se debe aprender a defender nuestros derechos y a comunicar nuestras insatisfacciones con asertividad.
*Enfrentar aquellas barreras personales que nos impiden crecer: dependencia, miedo, culpa, etc.


En algunos casos el simple esfuerzo no será suficiente por la intensidad con que está arraigada la dificultad psicológica, sin embargo a través del estudio de  libros de auto ayuda, o bien mediante asesoría profesional, se podrá conseguir una mejor orientación hacia la construcción de una buena autoestima.

lunes, 27 de junio de 2011

Implementando Actitudes Positivas

 Algunos consejos prácticos:





• Evitar, en nuestro lenguaje cotidiano, frases que revelan limitantes del potencial, como “no puedo”, “es imposible”, o frases que revelan un pensamiento absolutista, el cual incluye las palabras “todo”, “siempre”, “nunca”. 



• Debemos reconocer que hay acontecimientos fuera de nuestro control, centrarnos en la adaptación para reaccionar de la mejor manera ante estas circunstancias, y controlar lo que sí depende de nosotros: nuestra actitud ante los hechos. 



• Los errores e intentos infructuosos no deben ser vistos jamás como fracasos, y menos atribuirlos a una naturaleza intrínseca: “soy un fracasado”. Por el contrario, las equivocaciones son circunstanciales, y constituyen el elemento básico para que se dé el aprendizaje.



• Podemos procurar rodearnos de personas que nos incentivan a seguir a adelante, que nos hagan ver cuan agradable es el vivir.  



• El trabajo en el área espiritual y el compromiso con una serie de valores y principios, como la solidaridad, el amor y el respeto a las diferencias permiten tener una base sólida sobre la que las actitudes positivas fortalecen su significado. 



• Es fundamental ser agradecidos por todo lo que tenemos y con lo que somos.  



• Tener confianza en lo que uno mismo tiene para ofrecer al mundo, y sobre todo la  perseverancia en lo que hacemos son manifestaciones claras de una actitud positiva. 

domingo, 26 de junio de 2011

Buying into the scripts of premarital sex, cohabitation

Book exposes the lies we tell our young adults and ourselves about premarital sex and cohabitation

By Greg Erlandson - OSV Newsweekly, 5/15/2011
In all of the macabre media gossip about Charlie Sheen’s public meltdown and firing, there was one observation rarely voiced aloud: “Two and a Half Men” was a very bad show with hideous values, and it deserves to be off the air. 
Its view of women and sexuality — epitomized by the loathsome “Charlie,” played by Sheen — was shaped more by porn than anything resembling real life. His was a fantasy world where a beer is always in hand, women are to be used and discarded, and the cell phone has the telephone numbers of hookers on the speed dial. 
And yet, the really fearsome fact about “America’s No. 1 comedy” is that it functions not so much as a mirror to society as a teaching tool. 
I found myself thinking about all of this while reading a new book that should be in the library of every school counselor, every pastor and youth leader and anyone concerned about the values, practices and cultural assumptions of young Americans. It is called “Premarital Sex in America: How Young Americans Meet, Mate and Think about Marrying.” It was not produced by a reli-gious publisher, but by Oxford University Press. Its authors, Mark Regnerus and Jeremy Uecker, are social researchers, not moral theologians. 
The book analyzes what is actually happening among Americans between the ages of 18 and 23. It finds that the “hookup” culture is more myth than reality. The “good” news? College students are less sexually active than their non-college attending peers, and more than twice as likely to be virgins. But what the authors call the “script” of the hookup culture creates an expectation that sexual activity is the norm. This is created by the media and corporate marketing. It is abetted by parents who don’t state their expectations, and by students afraid to speak up when their lives don’t fit the “script.”  
These social scripts are fed not just by television shows, but by pornography and magazines like Cosmo and Glamour. “To be blunt,” the authors wrote, “women’s magazines sell sex.” While young men watch porn at almost frightening rates, one young woman said that “everyone wants to be Carrie Bradshaw,” the protagonist of “Sex and the City.” The reality, the authors argue, is that when it comes to sex, there is a double standard, and that double standard only goes away when women start acting like men. Such sexual behavior, however, comes at a high emotional price. 
The book concludes with 10 myths that seem to govern presumptions about sexuality among the young. One is that exclusivity is a fiction, a point the authors illustrate with a statistical anecdote: When young people are asked how long half of all marriages last, they guess five years, maybe 10: “But the answer, which never occurs to them, is a lifetime.” 
Other myths are that porn doesn’t affect relationships, that boys must always be boys, and, finally, that “moving in together is definitely a step toward marriage.” Cohabitation is a win-win for men, the authors point out: stable access to sex, but no commitments. For women, this arrangement is much more unstable, weakening marriage if it does occur, and often leading simply to another breakup. 
One wishes Archbishop John Sentamu of York, England, had read this book before he flippantly justified the cohabitation of the new Duke and Duchess of Cambridge. Many couples, he inelegantly explained, “want to test whether the milk is good before they buy the cow.” 
One of the scripts at work today is that the Church is old-fashioned and out of touch when it asserts its values. The real tragedy for many is that by the time that many young people discover that this is just another modern myth, a great deal of damage has been done. 
Greg Erlandson is OSV president and publisher.

Versiculo del Dia (6/26/11)


Jesús dijo:«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de esta pan vivirá para siempre». Juan 6, 51-58

Oración: Señor, la Eucaristía eres Tu presente. No es un símbolo simplemente. Mucha gente se confunde y no comprende que dentro de ese pedacito de pan está el Hijo de Dios que dió su vida por cada uno de nosotros. Ayuda a los fieles a comprender esto para que puedan respetar la Eucaristía como Tu te mereces.