sábado, 4 de junio de 2011

Sudario de Turín (Parte 2)

HistoriaHay testimonios históricos y de absoluta certeza que sitúan a la Sábana Santa en Lirey (Francia) a mediados del siglo XIV. No se puede acusar a la jerarquía de la Iglesia de haber producido el Sudario.  Mas bien, en 1389 el obispo de Troyes, Pierre d´Arcis, escribió declarando el sudario un fraude. La Iglesia no se había pronunciado oficialmente. El pueblo, sin embargo, continuó visitándolo con gran veneración. La trayectoria de la Sábana Santa desde esa época está bien documentada y sin mas interrupciones.
En 1453 la Sábana Santa fue cedida al ducado de Saboya en Chambéry, Francia. En el año 1506, el Papa otorgó a la Sábana Santa una fiesta especial , aprobando una liturgia para la Santa Misa y el Oficio Divino. En el año1532, sufrió un fuego que le dejó marcas permanentes pero milagrosamente no se llegó a perder. Las hermanas Clarisas pusieron parches en las quemaduras en 1534. Al mismo tiempo se guarda el sudario entre dos paños de tela del mismo tamaño para protegerlo. Dos años mas tarde se descubre que ambos recibieron milagrosamente la imagen del original.
Los Saboya, al trasladar su capital a Turín en 1578, llevaron allí la Sábana Santa. Desde el año 1694, es custodiada (aparte de breves interrupciones) en la capilla que Guarino Gaurini construyó entre la Catedral y Palacio Real de Turín.
1898 – Es tomada la primera fotografía por el abogado Secondo Pia entre el 25 y el 28 Mayo. Se inician los estudios científicos.
Desde 1983, la Sábana Santa es propiedad de la Santa Sede, dejada en herencia por Humberto II de Saboya al Papa.
En 1997 la Sábana otra vez escapa un incendio, esta vez, en la Catedral de Turín.  El bombero Mario Trematore pudo quebrar con un hacha el vidrio antibalas que protegía el Santo Lienzo y así, rescatarlo. ¿Como pudo romper el vidrio antibalas con un hacha? Mas tarde el bombero, que no era creyente, explicó que lo pudo hacer porque recibió una fuerza especial de lo alto.
1998- Exhibición del Sudario, 18 de Abril al 14 de Junio (para celebrar el centenario de la primera fotografía)
2000- Exhibición del Sudario, 29 de Abril al 11 de Junio del 2000 (con ocasión del Gran Jubileo de la Redención).
La Sábana Santa presentada al público.
La ostentación pública es, ante todo, un acontecimiento religioso que se ha de vivir en un clima de recogimiento y oración. En los últimos cuatro siglos la Sábana Santa ha sido expuesta varias veces; las ostensiones más recientes son las de 1978, para celebrar los 400 años del traslado a Turín y la de 1998 (centenario de las primeras pruebas fotográficas). La próxima vez que será presentada al público será en el año 2000, por motivo del jubileo.
(cont.)

viernes, 3 de junio de 2011

Sudario de Turín (Parte 1)


¿Qué es el sudario de Turín?
"Sindon" (griego): Pieza de tela, que puede ser usada como lienzo fúnebre. El sudario de Turín es un lienzo de lino rectangular, de 436 cm de largo y 110cm. de ancho, y tejido a espina de pescado. Sobre un mismo lado de la tela son impresas las huellas frontales y dorsales de un hombre muerto después de haber sido crucificado.
Muchos creemos que el sudario de Turín es el lienzo fúnebre de Cristo, es decir, el lienzo en que el cuerpo de Jesús fue envuelto. ¿Hay razones para tal creencia? El sudario ha sido sometido a los estudios mas rigurosos de la ciencia, descubriéndose numerosos datos asombrosos. Ver
Mientras muchos hombres fueron crucificados, solo Jesucristo fue además azotado, coronado con espinas y traspasado en el corazón con una lanza, tal como muestra la imagen. Este fue sepultado envuelto en el sudario según la costumbre de los judíos, como aparece en la imagen a la derecha.
Debemos aclarar que nuestra fe como católicos no se fundamenta en la Sábana Santa. Ésta no es esencial
para nuestra fe en Cristo y en Su resurrección, pero ciertamente nos ayuda a profundizar nuestro amor y devoción en aquel que por nosotros sufrió la Pasión. Por otro lado, los no creyentes que se proclaman hombres de ciencia y de
razón se encuentran a la defensiva ante una reliquia en la que los mismos científicos están descubriendo señales cada vez mas contundentes de autenticidad.
La Iglesia busca la verdad. La Santa Sede, propietaria de La Sábana Santa, ha sido muy honesta, permitiendo todo tipo de investigaciones científicas.  Las pruebas cada vez son mas impresionantes. De hecho, muchos no cristianos creen que, en efecto, se trata del sudario fúnebre de Jesús de Nazaret. Por otro lado, no faltan cristianos que demuestran desinterés y hasta hostilidad.
(cont.)

jueves, 2 de junio de 2011

Milagro Eucarístico de Lanciano

Autor: P. Jorge Loring 


Lanciano está en la costa del mar Adriático, en Italia. En el siglo VIII, estando un sacerdote celebrando la santa misa, después de la consagración, le asalta una tentación sobre la presencia real de Cristo en el Santísimo Sacramento. En aquel instante la Sagrada Forma se convirtió en un pedazo de carne. Asustado, atónito y emocionado se lo dice a los asistentes que suben al altar para observar lo ocurrido. La noticia se difunde por toda la ciudad.

El hecho está registrado cuidadosamente en un pergamino manuscrito de aquel tiempo, que posiblemente es el documento original en el que se describe y certifica el milagro. Por lo tanto puede ser el relato oficial de los hechos.

Este trozo de carne que tiene 5x6 cms. se conserva hasta hoy. Han pasado 1200 años. Esta carne ha sido analizada en 1970 por los profesores de la Universidad de Siena Dr. Linoli, Profesor Universitario de Anatomía e Histología Patológica, y Médico-Jefe de los Hospitales Unidos de Arezzo, y por el Dr. Bertelli, Profesor de Anatomía Humana en la Universidad de Siena.

Se trata de carne humana viva, tejido muscular fibroso, con un lóbulo de tejido adiposo y vasos sanguíneos. No aparece rastro alguno de las sustancias químicas utilizadas para la conservación de cadáveres El análisis cromatográfico de la sangre confirma que es sangre humana del grupo AB, el mismo grupo de la sangre de la Sábana Santa y del Sudario de Oviedo. Es verdaderamente admirable que las proteínas de una sangre tan antigua produzcan una curva electroforética mostrando el perfil propio del suero fresco.

Los análisis se realizaron con absoluto rigor científico, documentado con una serie de fotografías microscópicas. Este milagro ha sido confirmado en 1976 por la Comisión Médica de la Organización Mundial de la Salud definiéndolo como un caso único en la Historia de la Medicina. El informe científico de los profesores Linoli y Bertelli ha sido publicado por Bruno Sammaciccia en su libro «El milagro eucarístico de Lanciano», cuyo texto original italiano ha sido traducido al inglés, alemán, francés y español.

El informe científico de los Doctores Linoli y Bertelli, finalizado el 4 de Marzo de 1971, termina con estas palabras: «En base a lo anterior es posible afirmar, sin temor a contradicción, el origen humano de la carne y la sangre del milagro eucarístico de Lanciano».

miércoles, 1 de junio de 2011

Los milagros eucarísticos

Autor: Baltasar Sosa Chávez | Fuente: Foro Internacional de Fe y Ciencia (UAG) Los milagros eucarísticos
Ciertamente el milagro no es necesario, pero Dios lo hace para los no creyentes y para quienes han perdido la Fe
“Eucaristía” proviene del griego y significa “acción de gracias”. Con esta palabra significamos las gracias enviadas del Cielo por el amor de Cristo. Tanto en el plano místico como en el humano es el máximo regalo, es el sacramento más sublime; por ello se le llama el “Santísimo Sacramento del Altar”.

La Eucaristía puede entenderse sencillamente como un alimento sobrenatural. Pues así como el cuerpo absorbe el alimento natural sin darnos cuenta y lo aprovecha, así ocurre con la nutrición sobrenatural, que nos dirige a la santidad. De tal manera, comulgar en pecado mortal es una gran sacrilegio. Para que una falta sea pecado mortal se requiere: que la falta sea grave, que se conozca y que se cometa con pleno consentimiento.

Ante el pecado tenemos el remedio en la confesión; sin embargo algunos no comulgan por negarse, porque no conciben arrodillarse ante un humano o porque dicen que van a volver a pecar. Pero así como cuando caemos nos levantamos lo más pronto posible, así también si pecamos hemos de acudir a la penitencia, pues Dios perdona a quienes confiesan llanamente sus pecados y una vez perdonados, podemos acercarnos a la Sagrada Comunión dignamente y para nuestra salud espiritual.

En la Sagrada Eucaristía ocurre un milagro que se llama transubstanciación, el cual es un milagro metafísico, no visible, que se da en cada Misa, por lo que podemos afirmar que el Milagro Eucarístico es un hecho sobrenatural que ha ocurrido constantemente.

Ciertamente el milagro no es necesario, pero Dios lo hace para los no creyentes y para quienes han perdido la Fe.

Los Milagros Eucarísticos son muchos y se ordenan en cuatro grupos:


Milagros Eucarísticos Históricos: en estos no interviene la ciencia pero se documentan en la historia; por ejemplo, el milagro de Tolosa en 1225, donde San Antonio de Padua consagró una hostia que fue adorada por un burro y así se convirtió el pueblo entero.

Otro ejemplo es el de Santa Clara de Asís, quien estando enferma y desesperada usó la custodia para defender a su convento de los invasores musulmanes. De esta custodia salieron rayos de luz cegadores que vencieron a los atacantes.


Milagros Eucarísticos Apologéticos: en este grupo se ubican los Milagros Eucarísticos que permanecen hasta hoy, que pueden verse y que han sido estudiados por la ciencia. Son hostias consagradas sin corromperse. La más antigua está en Zamora, consagrada en 1159 y sigue tan blanca hoy como en aquel día.

En Siena, Italia, fueron profanadas algunas hostias el 15 de Agosto de 1730 al ser robado un copón. Estas hostias fueron iluminadas y encontradas por sacerdotes tres días después y hoy en día siguen intactas como cuando fueron robadas.


En el tercero y cuarto grupo se ubican los Milagros Eucarísticos sucedidos a Sacerdotes que han perdido la Fe en la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo y que en sus manos la hostia se ha convertido en carne y el vino en sangre.

La multitud de Milagros Eucarísticos hace imposible presentarlos todos durante un breve artículo, pero hemos de señalar la gran cantidad de milagros sucedidos en toda Europa que muestran la constancia de la Gracia que Nuestro Señor desea hacernos para afirmar nuestra Fe.

Espero que esta plática nos transforme para asistir a Misa con devoción y no dejar de comulgar. 

martes, 31 de mayo de 2011

Eucaristía: Corazón de la Liturgia #3


¡Cuánto necesitamos de la eucaristía!



Necesitamos la eucaristía para el crecimiento de la comunidad cristiana, pues ella nos nutre continuamente, da fuerzas a los débiles para enfrentar las dificultades, da alegría a quienes están sufriendo, da coraje para ser mártires, engendra vírgenes y forja apóstoles.

La eucaristía anima con la embriaguez espiritual, con vistas a un compromiso apostólico a aquellos que pudieran estar tentados de encerrarse en sí mismos. ¡Nos lanza al apostolado!

La eucaristía nos transforma, nos diviniza, va sembrando en nosotros el germen de la inmortalidad.

Necesitamos la eucaristía porque el camino de la vida es arduo y largo y como Elías, también nosotros sentiremos deseos de desistir, de tirar la toalla, de deprimirnos y bajar los brazos. “Ven, come y camina”.

Eucaristía y diversos errores doctrinales
En la Eucaristía ocurre el misterio de la transubstanciación, es decir, el cambio sustancial del pan y del vino en el cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo.

Este misterio sólo se acepta por la fe teologal, que se apoya en el mismo Dios que no puede engañarse ni engañar; en su poder infinito que puede cambiar las realidades terrenas con el mismo poder con que las creó de la nada.

Pero a lo largo de la historia de la Iglesia ha habido quienes negaron este misterio de la transubstanciación por falta de fe. Hasta el Siglo XI no hubo crisis de fe en el misterio eucarístico.


Hay quienes creen que se trata de una simple cena ritual, no de una presencia real. Es un simple símbolo. Y dan un paso más. Hay opiniones provenientes de teólogos de los Países Bajos, Alemania y Austria que hablan de transfinalización, es decir, después de las palabras de la consagración, sólo habría un pan con un fin distinto, y de transignificación, es decir que después de la consagración habría un pan con significado distinto.

Fue Pablo VI, en 1968, quien hizo frente a estos errores y escribió la bellísima encíclica sobre la eucaristía titulada “Mysterium Fidei”. Y en esta encíclica volvió a recordar Pablo VI la doctrina tradicional de la eucaristía: la transubstanciación.

Algunos errores sobre la Eucaristía son:

- Es comida de pan solamente. No se acepta que haya habido un verdadero milagro: la transubstanciación. Nosotros, por el contrario, decimos con fe: la eucaristía es el verdadero Pan del cielo, es el cuerpo y la sangre de Cristo, realmente presentes.


- No se acepta que Cristo esté realmente presente en la eucaristía, en los Sagrarios. Se prefiere decir que es un símbolo o un signo, tal como la bandera es signo de la patria, pero no es la patria, o la balanza es signo de la justicia, pero no es la justicia. Nosotros proclamamos con fe: Cristo está realmente presente, humanidad y divinidad, en cada Sagrario donde esté ese Pan consagrado, reservado para los enfermos y para compañía de todos nosotros.


- Se prefiere decir que es presencia espiritual, no real. Sólo recibimos un efecto espiritual pero no recibimos al mismo Dios. Es un pan más, una cena ritual, pero no el verdadero banquete. Nosotros afirmamos claramente: en la eucaristía recibimos al mismo Jesucristo y Él nos asimila a nosotros y nosotros lo asimilamos a Él, en una perfecta simbiosis. 


Otro de los errores comunes de la eucaristía es negar el carácter sacrificial de la santa misa, es decir, negar que el pan y el vino se transforman substancialmente en el cuerpo “ofrecido” y en la sangre “derramada” por Cristo, no sólo en el cuerpo y sangre. Se prefiere hacer hincapié en el aspecto de banquete festivo. La Iglesia, y Juan Pablo II en su encíclica sobre la eucaristía ha vuelto a resaltar el carácter sacrificial de la Eucaristía. Es banquete, sí, pero banquete sacrificial. 
(cont.)

lunes, 30 de mayo de 2011

Eucaristía: Corazón de la Liturgia #2

Actitudes ante la Eucaristía



Ante este regalo espléndido del Corazón de Jesús a la humanidad, sólo caben estas actitudes:


1. Agradecimiento profundo.
2. Admiración y asombro constantes.

3. Amor íntimo.

4. Ansias de recibirlo digna y frecuentemente.

5. Adoración continua.

La eucaristía prolonga la encarnación. Es más, la eucaristía es la venida continua de Cristo sobre los altares del mundo. Y la Iglesia viene a ser la cuna en la que María coloca a Jesús todos los días en cada misa y lo entrega a la adoración y contemplación de todos, envuelto ese Jesús en los pañales visibles del pan y del vino, pero que, después de la consagración, se convierten milagrosamente y por la fuerza del Espíritu Santo en el Cuerpo y la Sangre del Señor. Y así la eucaristía llega a ser nuestro alimento de inmortalidad y nuestra fuerza y vigor espiritual.

Hace dos mil años lo entregó a la adoración de los pastores y de los reyes de Oriente. Hoy María lo entrega a la Iglesia en cada eucaristía, en cada misa bajo unos pañales sumamente sencillos y humildes: pan y vino. ¡Así es Dios! ¿Pudo ser más asequible, más sencillo?




El valor y la importancia de la Eucaristía


La eucaristía es la más sorprendente invención de Dios. Es una invención en la que se manifiesta la genialidad de una Sabiduría que es simultáneamente locura de Amor.

Admiramos la genialidad de muchos inventos humanos, en los que se reflejan cualidades excepcionales de inteligencia y habilidad: fax, correo electrónico, agenda electrónica, pararrayos, radio, televisión, video, etc.

Pues mucho más genial es la eucaristía: que todo un Dios esté ahí realmente presente, bajo las especies de pan y vino; pero ya no es pan ni es vino, sino el Cuerpo y la Sangre de Cristo. ¿No es esto sorprendente y admirable? Pero es posible, porque Dios es omnipotente. Y es genial, porque Dios es Amor.



La eucaristía no es simplemente uno de los siete sacramentos. Y aunque no hace sombra ni al bautismo, ni a la confirmación, ni a la confesión, sin embargo, posee una excelencia única, pues no sólo se nos da la gracia sino al Autor de la gracia: Jesucristo. Recibimos a Cristo mismo. ¿No es admirable y grandiosa y genial esta verdad?

¿Cómo no ser sorprendidos por las palabras “esto es Mi cuerpo, esta es Mi sangre”? ¡Qué mayor realismo! ¿Cómo no sorprendernos al saber que es el mismo Creador el que alimenta, como divino pelícano, a sus mismas criaturas humanas con su mismo cuerpo y sangre? ¿Cómo no sorprendernos al ver tal abajamiento y tan gran humildad que nos confunden? Dios, con ropaje de pan y gotas de vino...¡Dios mío!

Nos sorprende su amor extremo, amor de locura. Por eso hay que profundizar una y otra vez en el significado que Cristo quiso dar a la eucaristía, ayudados del evangelio y de la doctrina de la Iglesia. Nos sorprende que a pesar de la indiferencia y la frialdad, Él sigue ahí fiel y firme, derramando su amor a todos y a todas horas.


(cont.)

domingo, 29 de mayo de 2011

Eucaristía Corazón de la Liturgia #1

Autor: P. Antonio Rivero | Fuente: Catholic.net 
La eucaristía es la más sorprendente invención de Dios. Es una invención en la que se manifiesta la genialidad de una Sabiduría que es simultáneamente locura de Amor.






Eucaristía Corazón de la Liturgia
El porqué de la Eucaristía
¿Por qué, Señor, te quedaste en la Eucaristía?”

“Te amo, Señor, por tu Eucaristía,
por el gran don de Ti mismo.
Cuando no tenías nada más que ofrecer
nos dejaste tu cuerpo para amarnos hasta el fin,
con una prueba de amor abrumadora,
que hace temblar nuestro corazón
de amor, de gratitud y de respeto” .

Llevamos veinte siglos de cristianismo, por todas las latitudes, celebrando lo que Jesús encomendó a sus apóstoles en la noche de la Cena: “Haced esto en conmemoración mía”.

Los nombres de la Eucaristía

Es de tal profundidad y belleza la eucaristía que en el transcurso de los tiempos a este misterio eucarístico se le ha llamado con varios nombres:
Fracción del pan, donde se parte, se reparte y se comparte el pan del cielo, como alimento de inmortalidad. 
Santo Sacrificio de la Misa, donde Cristo se sacrifica y muere para salvarnos y darnos vida a nosotros.
Eucaristía, porque es la acción de gracias por antonomasia que ofrece Jesús a su Padre celestial, en nombre nuestro y de toda la Iglesia.
Celebración Eucarística, porque celebramos en comunidad esta acción divina.
La Santa Misa, porque la eucaristía acaba en envío, en misión, donde nos comprometemos a llevar a los demás esa salvación que hemos recibido.
Misterio Eucarístico, porque ante nuestros ojos se realiza el gran misterio de la fe.



Antes de empezar a hablar de este misterio hay que preguntarse el porqué de la eucaristía, por qué quiso Jesús instituir este sacramento admirable, por qué quiso quedarse entre nosotros, con nosotros, para nosotros, en nosotros; qué le movió a hacer este asombroso milagro al que no podemos ni debemos acostumbrarnos. ¡Oh, asombroso misterio de fe!

¿Por qué quiso Jesús hacer presente el sacrificio de la Cruz, como si no hubiera bastado para salvarnos ese Viernes Santo en que nos dio toda su sangre y nos consiguió todas las gracias necesarias para salvarnos? 

La respuesta a esta pregunta sólo Jesús la sabe. Nosotros podemos solamente vislumbrar algunas intuiciones y atisbos.

Se quedó por amor excesivo a nosotros, diríamos por locura de amor. No quiso dejarnos solos, por eso se hizo nuestro compañero de camino. Nos vio con hambre espiritual, y Cristo se nos dio bajo la especie de pan que al tiempo que colma y calma, también abre el hambre de Dios, porque estimula el apetito para una vida nueva: la vida de Dios en nosotros. Nos vio tan desalentados, que quiso animarnos, como a Elías: “Levántate y come, porque todavía te queda mucho por caminar” (1 Re 19, 7). 
(cont.)

Versiculo del Dia (5/29/11)


HermanosMejor es padecer haciendo el biensi tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal. Pedro (3, 15-18)

Oración: Señor, de qué me sirve hacer el mal aunque sea sin intención? Traerá esto provecho a mi vida espiritual o terrenal? Qué beneficio tiene esto? De qué me sirve criticar o actuar egoístamente?
La vida es mejor haciendo el bien que el mal. De esto no tengo la menor duda. Así que cueste lo que me cueste siempre estaré dispuesto a hacer lo que te agrada a Tí.