sábado, 2 de abril de 2011

Basic Concepts to Save a Marriage

A Summary of
Dr. Harley's Basic Concepts


You have just been introduced to all the Basic Concepts that I use whenever I try to save a marriage. If you apply them all to your marriage, you will do what most couples want to do, but have failed to do -- fall in love and stay in love. And that's what ultimately saves marriage -- restoring the feeling of love.
Of course, it takes much more than just the feeling of love to build a successful marriage. It takes your willingness and ability to care for and protect each other. But that feeling of incredible attraction is the best litmus test of your success in giving each other the care and protection that you need. If you are both in love, your Takers are convinced that the relationship is a good deal for both of you, and will not interfere with what's going on. Your Givers have free reign to provide each other the best of what you both have to offer.
When you are in love, your emotions help you meet each other's emotional needs. They provide instincts that you may not have even known you have -- instincts to be affectionate, sexual, conversational, recreational, honest and admiring. These all seem to come naturally when you are in love.
But when you fall out of love, everything that will help your marriage seems unnatural. Your instincts turn against marital recovery, and toward divorce. That's why I've created these Basic Concepts -- to help you do what it takes to restore your love for each other when you are not in love, when you don't feel like doing any of them. And then once your love is restored, these concepts will help you stay in love for the rest of your lives.
I present my summary of basic concepts in a slightly different order than they were first presented to you. When they are presented briefly, they're a little more logical when presented this way.
(to be continued tomorrow)

viernes, 1 de abril de 2011

La Infidelidad: Deténgala antes de que Comienze

RESUMEN

La causa más común de la infidelidad es cuando uno de los cónyuges no satisface las necesidades emocionales más importantes del otro.
Infidelidad—es la fuerza motriz de las telenovelas y de la música popular. Es tan fácil pintarla con glamour, restándole importancia o asimismo se la acepta en películas y en novelas. ¿Y en lo que a usted respecta? ¿Ha suavizado el mundo su propia actitud ante la infidelidad?
Si no quiere verdaderamente hacer sufrir a su cónyuge, a sus hijos o a su propia psiquis involucrándose en una relación extramarital, sepa usted que tiene el poder de permanecer fiel a su cónyuge. Sepa asimismo que mientras más se acerque a los límites de las relaciones extramaritales, es más difícil resistir la tentación.
La causa de la infidelidad
El psicólogo Willard Harley, autor de His Needs, Her Needs (Las necesidades de él, las necesidades de ella), afirma que la causa más común de la infidelidad es cuando uno de los cónyuges no satisface las necesidades emocionales más importantes del otro. Si usted está en esta situación, se vuelve vulnerable a caer en la tentación con alguien que se cruza en su camino y satisface esas necesidades.
Harley define a la necesidad emocional como “un deseo que, una vez logrado, le deja una sensación de felicidad y satisfacción.” Los sentimientos de infelicidad y de frustración con su cónyuge podrían indicar que por lo menos una de sus necesidades emocionales no se logra en su matrimonio. Preste atención a esos sentimientos—podrían ser su primera señal de advertencia que usted es vulnerable a la infidelidad.
Necesidades emocionales que influyen
Después de años de brindar asesoría y entrevistar a parejas cuyos matrimonios necesitan ayuda, el Dr. Harley recopiló una lista de las 10 necesidades emocionales principales que, cuando uno de los cónyuges no los satisface, podrían con mayor probabilidad darle problemas como resultado. Conforme lea la lista, deténgase a tomar en cuenta qué tan bien usted y su pareja se satisfacen mutuamente los siguientes aspectos.
  • admiración
  • afecto
  • conversación
  • apoyo doméstico
  • dedicación a la familia
  • apoyo financiero
  • honestidad y franqueza
  • atractivo físico
  • compañerismo recreativo
  • satisfacción sexual
Si su esposo o su esposa no satisface alguna de éstas u otras necesidades, el Dr. Harley le incentiva de manera enérgica a que usted sea lo que él llama “radicalmente franco(a).” Es posible que él o que ella simplemente no sepa que usted añora lo que le hace falta. Esté dispuesto también a preguntar a su ser querido cuáles son sus necesidades no satisfechas. Ustedes dos pueden tomar medidas para llegar a resolver las necesidades no satisfechas antes de que una relación extramarital sea eminente.
Tracey Young, asesora certificada de Charlottesville, Va., le advierte que usted no debe creer que su cónyuge pueda satisfacer cada una de sus necesidades. Ella advierte que “esperar la perfección colocará a él o a ella en una situación de fracaso.” Intente concentrarse en lo que usted considera sus necesidades emocionales más importantes y la realidad de que su pareja aprenda a satisfacerlas.
Señales de advertencia
Ya sea que usted sea realista o no, comprenda que si su cónyuge no puede o no quiere satisfacer las necesidades que usted le pide, será mucho más probable que sin querer usted se aleje. Si no quiere ser infiel, debe estar atento a los riesgos involucrados al asociarse aun de una manera casual con alguien que llena sus profundas añoranzas.
No sobreestime su habilidad de control al tratarse de infidelidad. La mayoría de las personas no buscan engañar a sus cónyuges. Con ésto en mente, Young aconseja ser prudente con las amistades estrechas que se tengan con miembros del sexo opuesto, afirmando que “dichas amistades se pueden convertir con demasiada facilidad en caprichos pasajeros.” Tanto Dr. Harley como Young mantienen que las circunstancias siguientes le ponen a usted en peligro de ser infiel:
  • sentirse atraído hacia otra persona y comenzar a alejarse de su cónyuge
  • empeorar tanto la comunicación como la habilidad para resolver conflictos con su cónyuge
  • crear diferentes circunstancias para disponer de tiempo con la otra persona
  • pensar y hablar acerca de él o de ella mucho más
  • tener fantasías románticas acerca de esa persona
  • tener tentaciones de decirle a esa persona que usted siente atracción por ella o por él
  • comenzar a justificar en su mente razones por las cuales estaría bien involucrarse con él o con ella
Frenar
Si está sumergido dentro de las señales de correr el riesgo de ser infiel o aun si ya ha tomado decisiones de las que se arrepiente, no es demasiado tarde para salvar su matrimonio, si eso es lo que usted desea. En este sentido, nuevamente el Dr. Harley insiste en una franqueza radical con su cónyuge. él aconseja prudencia cuando usted trate de arreglar todo por su propia cuenta intentando no herir los sentimientos de su pareja. Se puede fortalecer su matrimonio contra la infidelidad si ustedes dos trabajan en equipo haciéndole frente. El Dr. Harley aconseja a quienquiera con tentaciones de ser infiel que:
  • Diga la verdad a su cónyuge.
  • Identifique qué necesidades emocionales la otra persona cumple.
  • Brinde a su cónyuge sugerencias cariñosas acerca de cómo él o ella pueden satisfacer esas necesidades emocionales.
  • Evite ver a la otra persona, aun si significa tener que cambiar su trabajo.
Trate de lograr ayuda profesional si usted y su cónyuge encuentran difícil superar esta crisis.
Recursos
His Needs, Her Needs por Willard T. Harley, PhD. Baker Books, 2001.

ANGELS



Angel, in the Greek language, means “messenger” or more literally “bringer of tidings”. The Bible lists several classes, or ranks, of angels. According to the work of the philoso­pher (Pseudo-)Dionysius the Areopagite there are nine classes of angels:
I. Counselors: 1. Seraphim, 2. Cherubim, 3. Thrones. 
II. Governors: 4. Virtues, 5. Dominions, 6. Powers. 
III. Messengers: 7. Principalities, 8. Archangels, 9. Angels.
“The order of these denominations is not the same in all authorities: according to the Greek formula, St. Bernard, and the Legenda Aurea, the Cherubim precede the Seraphim, and in the hymn of St. Ambrose they have also the precedence-‘To Thee, Cherubim and Seraphim continually do cry’, but the authority of St. Dionysius seems to be admitted as paramount, for, according to legend, he was the convert and intimate friend of St. Paul, and St. Paul, who had been transported to the seventh heaven, had made him acquainted with all he had there beheld.” 1
In ancient paintings glorifying the Holy Trinity, Jesus Christ, or the Virgin Mary, the various classes of angels are sometimes shown hovering above their heads. The words of Isaiah 6:3, “Holy, holy, holy is the Lord of hosts; the whole earth is full of his glory!” The seraphim may hold candles and sometimes appear in the midst of many wheels.
2. CHERUBIM - Cherubim are described in Ezekiel 10. They are angels that both know and worship God. Legend tells us they are known for their divine wisdom. When portrayed, cherubim are painted in golden yellow and/or sapphire blue. They have either two or four wings and sometimes are seen standing on a winged wheel. In their hands they are usually holding a scroll or book, symbolizing their wisdom.
3. THRONES - The thrones are responsible for bearing up God’s throne. Legend tells us they are known for their divine justice. It is said that the thrones receive their power and glory directly from God, and that they pass on this power and glory to the second hierarchy of angels.
When portrayed in art, they are painted in red and are usually covered with numerous eyes. Thrones are occasionally shown with wheels. They are sometimes shown sitting on golden thrones and wearing the robes of judges. In their hands they hold either a staff or a tower symbolizing their judicial power.
II. GOVERNORS
Governors are the overseers of the stars and elements. Governors are portrayed as human in formwith crowns on their heads. They are clothed in long white tunics, golden girdles or sashes and green stoles. Governors have rings on their fingers and usually hold a cross-tipped scepter in their right hands. In their left hands is the monogram IC XC, meaning “Jesus Christ”. Sometimes governors are pictured carrying globes symbolizing their overseeing the heavens.
4. DOMINIONS - Dominions represent the power of God and His authority. Dominions are usually crowned and carry a sword, scepter, cross, or orb: all symbols of power.
5. VIRTUES - Virtues are angels of great courage. Virtues are portrayed as clad in brilliant armor and carry various war instru­ments such as swords, spears and battle-axes. Virtues are sometimes shown carrying a variety of items from our Lord’s death on the cross. These include the cross, whip, spear, white lilies and even red roses.
6. POWERS - Powers are our protectors. Powers are dressed in brilliant armor and carry various weapons of war. These weapons include flaming swords, batons, and chains (used to bind up Satan and his demons). At times, powers are depicted with their chained up foes.
III. MESSENGERS
It is through the third hierarchy that God executes His will upon the earth. These angels are the points of contact between Heaven and earth. Messengers are dressed in full armor and are human in form. They carry various weapons of war such as swords, javelins, spears and lances.
7. PRINCIPALITIES (Princedoms) - Principalities are the overseers of the nations and are the protectors of the nations’ leaders. Principalities also minister to humanity in general.
Principalities are portrayed in human form. They have wings and dress in armor. In their hands they may carry a scepter, cross, palm leaves, vial or lilies, all symbols of their interaction with humanity.
8. ARCHANGELS - Archangels are the most powerful angels created by God. (It is thought that Satan, before his fall, was an archangel.) Archangels have wings and human bodies and are clad in armor. They carry either swords or trumpets. They guard the innocent and the just.
How many archangels there are is often disputed. The Protes­tant Scriptures speak of one, Michael, or two depending on the classification of Gabriel.
Revelation 8:2 mentions seven angels standing before the throne. Some scholars believe these to be seven archangels. Legend tells us the names of the three additional archangels: Jophiel, Chamuel and Zadkiel. (Notice that every archangel’s name ends in “el” meaning “in God”.) These seven angels will blow the seven trumpets during the last days. In the descriptions that follow all seven archangels have been included; however, the information for Jophiel, Chamuel and Zadkiel is taken from tradition and carries absolutely no authority in any orthodox Christian church.


9. ANGELS - Angels are the messengers of God. When portrayed in art, they are always beardless, are sexless, have wings and are barefooted. Angels are used by God for a wide variety of purpos es.
The following is a list of things angels have been seen carrying or doing in art and architecture: palm branch, scroll, parchment or book (messenger); sword (archangel); musical instruments (praising God); palm branch, sprig of olive leaves (bringer of victory/peace); placing a wreath of laurel onto a person (bringing heavenly honor); oak leaf wreath (strength); leaves (immortality); cypress leaves (mourning); lily (purity, virginity, or the Annunciation); sword or flaming sword (God’s judgment); blunted sword (justice and mercy); pair of scales (justice); hands folded in prayer (intercession); kneeling before equilateral triangle (worship of the Trinity); right hand extended with open palm (guardian).

Versículo del día



 Jesús dijo: "El que no está conmigoestá contra ; y el que no recoge conmigodesparrama”. Lucas (11, 14-23)

Oración: Señor, cuantas veces actuo en Tu contra sin siquiera darme cuenta. Digo ser cristiano pero a menudo no tengo ni la menor idea de lo que soy y por qué! Soy ignorante de mi propia religión y no entiendo el porqué de tus mandatos. A menudo me intereso de cosas que en realidad van en contra de Tus enseñanzas y lo hago porque en realidad no las conozco bien. Cómo defender algo que no conozco? Formándome! Es la única manera de conocerte, de enamorarme de Tí, de defender tus enseñanzas y al final, de tener una oportunidad de llegar al Cielo.

jueves, 31 de marzo de 2011

Versículo del día

El Señor dijo: “Esta es la orden que di a mi pueblo:
Escuchen mi voz, y yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo; caminen siempre por el camino que yo les mostrarépara que les vaya bien’. Jeremías (7, 23-28)

Oración: Señor, tantas personas te conocen. Nacemos siendo cristianos y vivimos una vida como si te desconocieramos, como si estuvieramos peleados contigo. Vivimos como si Tu fueras culpable de nuestras desgracias. Pero la mayor parte de lo que nos pasa es causado, por uno mismo y/o nuestras circunstancias. Ayúdame a entender y aceptar mi vida. Ayúdame a comprender que solo caminando Contigo, me irá bien.

Temor de Dios

Temor de Dios: Espíritu contrito ante Dios, concientes de las culpas y del castigo divino, pero dentro de la fe en la misericordia divina. Temor a ofender a Dios, humildemente reconociendo nuestra debilidad. Sobre todo: temor filial, que es el amor de Dios: el alma se preocupa de no disgustar a Dios, amado como Padre, de no ofenderlo en nada, de "permanecer" y de crecer en la caridad (cfr Jn 15, 4-7).
S.S. Juan Pablo II, Catequesis sobre el Credo, 11 -VI-1989.
1. Hoy deseo completar con vosotros la reflexión sobre los dones del Espíritu Santo. El Ultimo, en el orden de enumeración de estos dones, es el don de temor de Dios.
La Sagrada Escritura afirma que "Principio del saber, es el temor de Yahveh" (Sal 110/111, 10; Pr 1, 7). ¿Pero de que temor se trata? No ciertamente de ese «miedo de Dios» que impulsa a evitar pensar o acordarse de El, como de algo que turba e inquieta. Ese fue el estado de ánimo que, según la Biblia, impulsó a nuestros progenitores, después del pecado, a «ocultarse de la vista de Yahveh Dios por entre los árboles del jardín» (Gen 3, 8); este fue también el sentimiento del siervo infiel y malvado de la parábola evangélica, que escondió bajo tierra el talento recibido (cfr Mt 25, 18. 26).
Pero este concepto del temor-miedo no es el verdadero concepto del temor-don del Espíritu. Aquí se trata de algo mucho más noble y sublime: es el sentimiento sincero y trémulo que el hombre experimenta frente a la tremenda malestas de Dios, especialmente cuando reflexiona sobre las propias infidelidades y sobre el peligro de ser «encontrado falto de peso» (Dn 5, 27) en el juicio eterno, del que nadie puede escapar. El creyente se presenta y se pone ante Dios con el «espíritu contrito» y con el «corazón humillado» (cfr Sal 50/51, 19), sabiendo bien que debe atender a la propia salvación «con temor y temblor» (Flp, 12). Sin embargo, esto no significa miedo irracional, sino sentido de responsabilidad y de fidelidad a su ley.
2. El Espíritu Santo asume todo este conjunto y lo eleva con el don del temor de Dios. Ciertamente ello no excluye la trepidación que nace de la conciencia de las culpas cometidas y de la perspectiva del castigo divino, pero la suaviza con la fe en la misericordia divina y con la certeza de la solicitud paterna de Dios que quiere la salvación eterna de todos. Sin embargo, con este don, el Espíritu Santo infunde en el alma sobre todo el temor filial, que es el amor de Dios: el alma se preocupa entonces de no disgustar a Dios, amado como Padre, de no ofenderlo en nada, de "permanecer" y de crecer en la caridad (cfr Jn 15, 4-7).
3. De este santo y justo temor, conjugado en el alma con el amor de Dios, depende toda la práctica de las virtudes cristianas, y especialmente de la humildad, de la templanza, de la castidad, de la mortificación de los sentidos. Recordemos la exhortación del Apóstol Pablo a sus cristianos: "Queridos míos, purifiquémonos de toda mancha de la carne y del espíritu, consumando la santificación en el temor de Dios» (2 Cor 7, 1).
Es una advertencia para todos nosotros que, a veces, con tanta facilidad transgredimos la ley de Dios, ignorando o desafiando sus castigos. Invoquemos al Espíritu Santo a fin de que infunda largamente el don del santo temor de Dios en los hombres de nuestro tiempo. Invoquémoslo por intercesión de Aquella que, al anuncio del mensaje celeste o se conturbó» (Lc 1, 29) y, aun trepidante por la inaudita responsabilidad que se le confiaba, supo pronunciar el fiat» de la fe, de la obediencia y del amor.

miércoles, 30 de marzo de 2011

PENSAMIENTO DE HOY/ Thought for the Day

Una buena conversación no debe dejarnos drenados, agotados, sin fuerza ni esperanza. Una buena conversación nos enriquece, nos edifica, nos llena de conocimiento y nos abre la mente. Debe dejarnos satisfechos, como cuando nos sentamos en una bella plaza a deleitarnos del devenir de los transeuntes y saboreamos el mejor de los vinos con el amado y sentimos que no hay necesidad de más sino ese momento que vivimos.


A good conversation should not leave you drained, tired and without strength or hope. A good conversation should enrich us, fill  us with knowledge and open our minds. It must leave us satisfied, just like seating at a beautiful piazza, enjoying the people walking and tasting the best of wine with the loved one. At that instant, we realize there is no need of anything else but the moment that we are living.

Versículo del Día


Jesús dijo: "Por lo tanto, el que cumpla los preceptos y los enseñeserá grande en el Reino de los cielos”.(Mateo 5:17-19)

Oración: Señor, yo creo en Tí y en Tu Palabra. Trato de divulgarla con ejemplo y cuando me lo piden, hablo de Tí. Constantemente me equivoco por más que no es mi intención. Perdóname Señor. Ayúdame a cumplir tus preceptos y dar a conocer todo lo que tu me has enseñado. Quiero que el mundo viva con la felicidad de conocerte y tenerte en su corazón.

PIEDAD

Piedad: Sana nuestro corazón de todo tipo de dureza y lo abre a la ternura para con Dios como Padre y para con los hermanos como hijos del mismo Padre.  Clamar  ¡Abba, Padre!
Un hábito sobrenatural infundido con la gracia santificante para excitar en la voluntad, por instinto del E.S., un afecto filial hacia Dios considerado como Padre y un sentimiento de fraternidad universal para con todos los hombres en cuanto hermanos e hijos del mismo Padre.
S.S. Juan Pablo II, Catequesis sobre el Credo, 28-V-1989.

1. La reflexión sobre los dones del Espíritu Santo nos lleva, hoy, a hablar de otro insigne don: la piedad. Mediante este, el Espíritu sana nuestro corazón de todo tipo de dureza y lo abre a la ternura para con Dios y para con los hermanos.
La ternura, como actitud sinceramente filial para con Dios, se expresa en la oración. La experiencia de la propia pobreza existencial, del vació que las cosas terrenas dejan en el alma, suscita en el hombre la necesidad de recurrir a Dios para obtener gracia, ayuda y perdón. El don de la piedad orienta y alimenta dicha exigencia, enriqueciéndola con sentimientos de profunda confianza para con Dios, experimentado como Padre providente y bueno. En este sentido escribía San Pablo: «Envió Dios a su Hijo..., para que recibiéramos la filiación adoptiva. La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: Abbá, Padre! De modo que ya no eres esclavo, sino hijo...» (Gal 4, 4-7; cfr Rom 8, 15).
2. La ternura, como apertura auténticamente fraterna hacia el prójimo, se manifiesta en la mansedumbre. Con el don de la piedad el Espíritu infunde en el creyente una nueva capacidad de amor hacia los hermanos, haciendo su Corazón de alguna manera participe de la misma mansedumbre del Corazón de Cristo. El cristiano «piadoso» siempre sabe ver en los demás a hijos del mismo Padre, llamados a formar parte de la familia de Dios, que es la Iglesia. Por esto el se siente impulsado a tratarlos con la solicitud y la amabilidad propias de una genuina relación fraterna.
El don de la piedad, además, extingue en el corazón aquellos focos de tensión y de división como son la amargura, la cólera, la impaciencia, y lo alimenta con sentimientos de comprensión, de tolerancia, de perdón. Dicho don está, por tanto, en la raíz de aquella nueva comunidad humana, que se fundamenta en la civilización del amor.
3. Invoquemos del Espíritu Santo una renovada efusión de este don, confiando nuestra súplica a la intercesión de Maria, modelo sublime de ferviente oración y de dulzura materna. Ella, a quien la Iglesia en las Letanías lauretanas Saluda como Vas insignae devotionis, nos ensetie a adorar a Dios «en espíritu y en verdad» (Jn 4, 23) y a abrirnos, con corazón manso y acogedor, a cuantos son sus hijos y, por tanto, nuestros hermanos. Se lo pedimos con las palabras de la «Salve Regina»: «i... 0 clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria!».

martes, 29 de marzo de 2011

Pensamientos sobre el Ayuno

Empezando la cuaresma vienen muchas preguntas con referencia al ayuno, qué resoluciones tomar, qué dejar, etc. Me dicen: voy a dejar el vino, los postres, los carbohidratos. Ayunar es un arma infalible para el recojimiento, para fortalecer la voluntad y obtener gracias difíciles. Siento que hay personas que toman el ayuno como una "dieta" y esto es una manera muy superficial y poco productiva. El ayuno no debe "aprovecharse" para bajar de peso físico sino de peso espiritual. Es una manera de despojarnos de cosas, ideas, inutiles que pesan tanto que nos frenan en nuestro crecimiento espiritual. Hay muchas cosas que podemos hacer para ayunar y no necesariamente se refiere a dejar de comer. Podemos inclusive "adicionar" algo. Por ejemplo, podemos orar más tiempo en el día, ir a misa diaria, hacer obras de caridad, visitar enfermos, etc. Algo más difícil que ayunar es perdonar. También es difícil salir de mi camino y mi comodidad para hacer obras de misericordia más a menudo. Por otro lado, que tal si dejamos de criticar y juzgar? Hay tantas ideas y 40 días para intentarlo. Les recomiendo: no dejen el chocolate y el vino pues ambos son saludables para el cuerpo y el corazón. Cierto?


Les recuerdo este artículo sobre el Ayuno.
http://pensamientosyfe.blogspot.com/2010/12/el-ayuno.html

CIENCIA

Ciencia: Nos da a conocer el verdadero valor de las criaturas en su relación con el Creador.
S.S. Juan Pablo II, Catequesis sobre el Credo, 23-IV-89
1. La reflexión sobre los dones del Espíritu Santo, que hemos comenzado en los domingos anteriores, nos lleva hoy a hablar de otro don: el de ciencia, gracias al cual se nos da a conocer el verdadero valor de las criaturas en su relación con el Creador.
Sabemos que el hombre contemporáneo, precisamente en virtud del desarrollo de las ciencias, está expuesto particularmente a la tentación de dar una interpretación naturalista del mundo; ante la multiforme riqueza de las cosas, de su complejidad, variedad y belleza, corre el riesgo de absolutizarlas y casi de divinizarlas hasta hacer de ellas el fin supremo de su misma vida. Esto ocurre sobre todo cuando se trata de las riquezas, del placer, del poder que precisamente se pueden derivar de las cosas materiales. Estos son los ídolos principales, ante los que el mundo se postra demasiado a menudo.
2. Para resistir esa tentación sutil y para remediar las consecuencias nefastas a las que puede llevar, he aquí que el Espíritu Santo socorre al hombre con el don de la ciencia. Es esta la que le ayuda a valorar rectamente las cosas en su dependencia esencial del Creador. Gracias a ella -como escribe Santo Tomás-, el hombre no estima las criaturas más de lo que valen y no pone en ellas, sino en Dios, el fin de su propia vida (cfr S. Th., 11-II, q. 9, a. 4).
Así logra descubrir el sentido teológico de lo creado, viendo las cosas como manifestaciones verdaderas y reales, aunque limitadas, de la verdad, de la belleza, del amor infinito que es Dios, y como consecuencia, se siente impulsado a traducir este descubrimiento en alabanza, cantos, oración, acción de gracias. Esto es lo que tantas veces y de múltiples modos nos sugiere el Libro de los Salmos. ¿Quien no se acuerda de alguna de dichas manifestaciones? "El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento pregona la obra de sus manos" (Sal 18/19, 2; cfr Sal 8, 2); "Alabad al Señor en el cielo, alabadlo en su fuerte firmamento... Alabadlo sol y Luna, alabadlo estrellas radiantes" (Sal 148, 1. 3).
3. El hombre, iluminado por el don de la ciencia, descubre al mismo tiempo la infinita distancia que separa a las cosas del Creador, su intrínseca limitación, la insidia que pueden constituir, cuando, al pecar, hace de ellas mal uso. Es un descubrimiento que le lleva a advertir con pena su miseria y le empuja a volverse con mayor Ímpetu y confianza a Aquel que es el único que puede apagar plenamente la necesidad de infinito que le acosa.
Esta ha sido la experiencia de los Santos... Pero de forma absolutamente singular esta experiencia fue vivida por la Virgen que, con el ejemplo de su itinerario personal de fe, nos enseria a caminar "para que en medio de las vicisitudes del mundo, nuestros corazones estén firmes en la verdadera alegria" (Oración del domingo XXI del tiempo ordinario).

El Circo de las Mariposas

http://www.youtube.com/watch?v=ZF5M_BjLg8w

Versículo del día

Jesús dijo:Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías  también haber tenido 
compasión de tu compañerocomo yo tuve compasión de ti?’ Y el señorencolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía. Pues lo mismo hará mi Padre celestiacon ustedessi cada cual no perdona de corazón a su hermano”. Mateo (18, 21-35)

Oración: Señor, perdonar es tan dificil cuando uno está herido, cuando el dolor es tan grande que no puedes ni respirar. Cómo perdonar a alguien que me ha hecho tanto tanto daño? La respuesta eres Tu. Solo con tu gracia puedo perdonar. Ayúdame...te necesito!

lunes, 28 de marzo de 2011

Angeles Custodios





Los Nueve Coros de ángeles. Jerarquía 

Desde el Seudo Dionisio (siglo VI), Padre de la Iglesia, suelen enumerarse tres jerarquías con tres coros cada una, sumando un total de nueve Coros u Ordenes Angélicos

Primera Jerarquía (Estos ángeles de la mas alta jerarquía se dedican exclusivamente a glorificar, amar y alabar a Dios en su presencia).
Serafines, Querubines y Tronos

Segunda JerarquíaDominaciones, Virtudes y Potestades (gobiernan el espacio y las estrellas. Son los responsables del universo entero).

Tercera JerarquíaPrincipados, Arcángeles y Ángeles. Son los que intervienen en todas nuestras necesidades; esto lo vemos también en la Biblia, cuando se nos presenta la intervención de los arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael, vemos que directamente intervienen en la vida de los hombres, cada uno con su propia misión dada por el mismo Dios. También se les ha dado la misión de proteger naciones, ciudades e Iglesias. La visión del profeta Daniel es la que confirma esta misión. (Dn 7 y 8) El cuidado de la Iglesias se confirma con el pasaje de Ap. 1:20 cuando se refiere a los Ángeles de las siete Iglesias.
Algunos autores y Místicos, dividen a los ángeles entre asistentes al Trono Divino, y Mensajeros de Dios para cumplir diversas misiones por encargo suyo. Así por ejemplo, el Libro de Tobías tiene como personaje central al Arcángel Rafael, el cual desempeña un oficio protector admirable y nos muestra el Amor de Dios manifestado en el ministerio de los Ángeles: "Yo soy Rafael, uno de los siete Santos Ángeles que presentamos las oraciones de los justos y tiene entrada ante la majestad del Santo" (To. 12,15).

Versiculo del Dia

Jesús dijo: «Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva.»(Juan 4:5:42)

Oración: Señor, cuántas veces te atraviesas en mi camino y soy tan ciego que no me doy cuenta de Tu presencia. Cuántas veces veo como te atraviesas en la vida de aquellos que te buscan y ellos no te ven. Te ignoran, y a menudo te repudian cuando solo Tu eres quien puedes traerles paz, orden y felicidad a sus vidas. Abre los ojos Señor, y los corazones de todos aquellos que necesitan de Tí.

La Sabiduría

Sabiduríagusto para lo espiritual, capacidad de juzgar según la medida de Dios.  El primero y mayor de los siete dones.
S.S. Juan Pablo II, Catequesis sobre el Credo, 9-IV-89

La sabiduría "es la luz que se recibe de lo alto: es una participación especial en ese conocimiento misterioso y sumo, que es propio de Dios... Esta sabiduría superior es la raíz de un conocimiento nuevo, un conocimiento impregnado por la caridadgracias al cual el alma adquiere familiaridad, por así decirlo, con las cosas divinas y prueba gusto en ellas. ... "Un cierto sabor de Dios" (Sto Tomás), por lo que el verdadero sabio no es simplemente el que sabe las cosas de Dios, sino el que las experimenta y las vive  "
Además, el conocimiento sapiencial nos da una capacidad especial para juzgar las cosas humanas según la medida de Dios, a la luz de Dios.  Iluminado por este don, el cristiano sabe ver interiormente las realidades del mundo: nadie mejor que él es capaz de apreciar los valores auténticos de la creación, mirándolos con los mismos ojos de Dios.
Gracias a este don toda la vida del cristiano con sus acontecimientos, sus aspiraciones, sus proyectos, sus realizaciones, llega a ser alcanzada por el soplo del Espíritu, que la impregna con la luz "que viene de lo Alto", como lo han testificado tantas almas escogidas también en nuestros tiempos...  En todas estas almas se repiten las "grandes cosas" realizadas en María por el Espíritu Santo. Ella, a quien la piedad tradicional venera como "Sede Sapientiae", nos lleve a cada uno de nosotros a gustar interiormente las cosas celestes.
"La preferí a cetros y tronos, y, en su comparación, tuve en nada la riqueza" Sb 7:7-8.
Por la sabiduría juzgamos rectamente de Dios y de las cosas divinas por sus últimas y altísimas causas bajo el instinto especial del E.S., que nos las hace saborear por cierta connaturlidad y simpatía. Es inseparable de la caridad.

domingo, 27 de marzo de 2011

Consejo

Consejo: Ilumina la conciencia en las opciones que la vida diaria le impone, sugiriéndole lo que es lícito, lo que corresponde, lo que conviene más al alma.
S.S. Juan Pablo II, Catequesis sobre el Credo, 7-V-89
2. Continuando la reflexión sobre los dones del Espíritu Santo, hoy tomamos en consideración el don de consejo. Se da al cristiano para iluminar la conciencia en las opciones que la vida diaria le impone.

Una necesidad que se siente mucho en nuestro tiempo, turbado por no pocos motivos de crisis y por una incertidumbre difundida acerca de los verdaderos valores, es la que se denomina «reconstrucción de las conciencias». Es decir, se advierte la necesidad de neutralizar algunos factores destructivos que fácilmente se insinúan en el espíritu humano, cuando está agitado por las pasiones, y la de introducir en ellas elementos sanos y positivos.
En este empeño de recuperación moral la Iglesia debe estar y está en primera línea: de aquí la invocación que brota del corazón de sus miembros -de todos nosotros para obtener ante todo la ayuda de una luz de lo Alto. El Espíritu de Dios sale al encuentro de esta súplica mediante el don de consejo, con el cual enriquece y perfecciona la virtud de la prudencia y guía al alma desde dentro, iluminándola sobre lo que debe hacer, especialmente cuando se trata de opciones importantes (por ejemplo, de dar respuesta a la vocación), o de un camino que recorrer entre dificultades y obstáculos. Y en realidad la experiencia confirma que «los pensamientos de los mortales son tímidos e inseguras nuestras ideas», como dice el Libro de la Sabiduría (9, 14).
3. El don de consejo actúa como un soplo nuevo en la conciencia, sugiriéndole lo que es lícito, lo que corresponde, lo que conviene más al alma (cfr San Buenaventura, Collationes de septem don is Spiritus Sancti, VII, 5). La conciencia se convierte entonces en el «ojo sano» del que habla el Evangelio (Mt 6, 22), y adquiere una especie de nueva pupila, gracias a la cual le es posible ver mejor que hay que hacer en una determinada circunstancia, aunque sea la más intrincada y difícil. El cristiano, ayudado por este don, penetra en el verdadero sentido de los valores evangélicos, en especial de los que manifiesta el sermón de la montaña (cfr Mt 5-7).
Por tanto, pidamos el don de consejo. Pidámoslo para nosotros y, de modo particular, para los Pastores de la Iglesia, llamados tan a menudo, en virtud de su deber, a tomar decisiones arduas y penosas.
Pidámoslo por intercesión de Aquella a quien saludamos en las letanías como Mater Boni Consilii, la Madre del Buen Consejo.

Fortaleza

Fortaleza: Fuerza sobrenatural que sostiene la virtud moral de la fortaleza.  Para obrar valerosamente lo que Dios quiere de nosotros, y sobrellevar las contrariedades de la vida. Para resistir las instigaciones de las pasiones internas y las presiones del ambiente. Supera la timidez y la agresividad.
S.S. Juan Pablo II, Catequesis sobre el Credo, 14-V-89
1. En nuestro tiempo muchos ensalzan la fuerza física, llegando incluso a aprobar las manifestaciones extremas de la violencia. En realidad, el hombre cada día experimenta la propia debilidad, especialmente en el campo espiritual y moral, cediendo a los impulsos de las pasiones internas y a las presiones que sobre el ejerce el ambiente circundante.

2. Precisamente para resistir a estas múltiples instigaciones es necesaria la virtud de la fortaleza, que es una de las cuatro virtudes cardinales sobre las que se apoya todo el edificio de la vida moralla fortaleza es la virtud de quien no se aviene a componendas en el cumplimiento del propio deber.
Esta virtud encuentra poco espacio en una sociedad en la que está difundida la práctica tanto del ceder y del acomodarse como la del atropello y la dureza en las relaciones económicas, sociales y políticas. La timidez y la agresividad son dos formas de falta de fortaleza que, a menudo, se encuentran en el comportamiento humano, con la consiguiente repetición del entristecedor espectáculo de quien es débil y vil con los poderosos, petulante y prepotente con los indefensos.

3. Quizá nunca como hoy, la virtud moral de la fortaleza tiene necesidad de ser sostenida por el homónimo don del Espíritu Santo. El don de la fortaleza es un impulso sobrenatural, que da vigor al alma no solo en momentos dramáticos como el del martirio, sino también en las habituales condiciones de dificultad: en la lucha por permanecer coherentes con los propios principios; en el soportar ofensas y ataques injustos; en la perseverancia valiente, incluso entre incomprensiones y hostilidades, en el camino de la verdad y de la honradez.
Cuando experimentamos, como Jesus en Getsemani, «la debilidad de la carne» (cfr Mt 26, 41; Mc 14, 38), es decir, de la naturaleza humana sometida a las enfermedades físicas y psíquicas, tenemos que invocar del Espíritu Santo el don de la fortaleza para permanecer firmes y decididos en el camino del bien. Entonces podremos repetir con San Pablo: «Me complazco en mis flaquezas, en las injurias, en las necesidades, en las persecuciones y las angustias sufridas por Cristo; pues, cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte» (2 Cor 12, 10).

4. Son muchos los seguidores de Cristo -Pastores y fieles, sacerdotes, religiosos y laicos, comprometidos en todo campo del apostolado y de la vida social- que, en todos los tiempos y también en nuestro tiempo, han conocido y conocen el martirio del cuerpo y del alma, en íntima unión con la Mater Dolorosa junto la Cruz. ¡Ellos lo han superado todo gracias a este don del Espíritu!

Pidamos a Maria, a la que ahora saludamos como Regina caeli, nos obtenga el don de la fortaleza en todas las vicisitudes de la vida y en la hora de la muerte.