sábado, 13 de noviembre de 2010

Versículo del Día

 Jesús dijo: “Cuídense de que nadie los engañe, porque muchos vendrán usurpando mi nombre y dirán: ‘Yo soy el Mesías. El tiempo ha llegado’. Pero no les hagan caso. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico, porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin”.  Lucas (21, 5-19)

Oración: Señor, si camino con fe y no miedo, no me pasará nada. Lo importante es ser un cristiano con coraje y fortaleza aquí y ahora, en un mundo lleno de desgracia pero aun más, lleno de Tus Gracias! 

LOS ESTIGMAS

LOS ESTIGMAS, DESCONCERTANTE SIGNO DE LA PASIÓN DE CRISTO
Entrevista con el catedrático de espiritualidad Tito Paolo Zecca


ROMA, 11 abril 2001 (ZENIT.org).-

Los estigmas, signo distintivo de la pasión de Cristo, se han convertido en el centro de un debate teológico muy interesante.

Desde Francisco de Asís (primer santo de la historia en que se ha podido comprobar este fenómeno) hasta el beato Pío de Pietrelcina (uno de los últimos casos) se han dado unos 250 casos de personas con estigmas, en la mayoría de los casos con comprobación científica. Pero, ¿qué significan esas llagas dolorosas en las manos y en los pies de personajes que en algunos casos, con su espiritualidad, han cambiado la historia del mundo y del cristianismo?

Para comprender mejor el debate, Zenit ha entrevistado al padre pasionista Tito Paolo Zecca, profesor de Teología pastoral y espiritualidad en la Universidad Pontificia de San Juan de Letrán y en el Ateneo Pontificio Antonianum de Roma. Este catedrático, que ha dedicado investigaciones y libros al argumento, es uno de los máximos expertos mundiales en la materia.

Acaba de presentar sus últimos descubrimientos en una conferencia dictada sobre «El Crucifijo de la Sábana Santa y las personas con estigmas» en el centro de Sindonología del Caravita, en Roma (http://www.sindonologia.it).

--Zenit: ¿Cuál es el significado de los estigmas?

--Tito Paolo Zecca: En el misterio de la resurrección de Jesús, el Evangelio muestra cómo no han quedado canceladas su llagas. Los estigmas representan un signo de lo que sufrió Cristo durante la pasión, y por tanto constituyen un dato teológico en el que hay que profundizar mucho más de lo que hemos hecho hasta ahora. En el Evangelio de Juan, cuando Jesús entra en el Cenáculo con las puertas cerradas y saluda a los discípulos, muestra los estigmas para identificarse. A santo Tomás le dice: «Mete tu dedo en mi costado». La consternación de los apóstoles es también un hecho revelador de este misterio. Este fenómeno muestra la eficacia de la salvación de Cristo en la Cruz y permanece de manera particular en el signo de los estigmas, convirtiéndose en un dato distintivo de la eficacia redentora y salvadora de la fe.

--Zenit: Ha habido 250 casos de santos y beatos que han tenido los estigmas. ¿Cuál es el significado histórico de este signo?

--Tito Paolo Zecca: Es un dato particular de la espiritualidad y de la mística occidental. A partir de san Francisco, hemos tenido un número significativo de santos y beatos que han vivido la experiencia desconcertante de la reproducción en su cuerpo de los estigmas de Cristo. Hasta ahora, la investigación ha subrayado el carácter de configuración e imitación de Jesús, que surge de la intensa relación personal que han mantenido con él estas personas. Sin embargo, se ha analizado muy poco el papel que estos santos y beatos han desempeñado en la Iglesia. No se ha reflexionado suficientemente en la misión particular que está ligada a los estigmas.

--Zenit: ¿Puede poner algún caso concreto?

--Tito Paolo Zecca: Por ejemplo, san Francisco de Asís recibió los estigmas cuando todos sus proyectos de santidad --fundación de la Orden, aprobación de la regla primitiva, viaje a Palestina-- habían fracasado. Se encuentra solo y abandonado. La configuración con el Crucificado le consuela, pero al mismo tiempo el sufrimiento de los estigmas se convierte en un bien para su Orden y en un mensaje para toda la Iglesia.

El sucesor de san Francisco, Fray Elías, entendió el significado de los estigmas y así lo subrayó en la carta que dirigió a todos los fieles.

Este mismo mensaje y misión de los estigmas puede constatarse en Santa María Magdalena de Pazzi y en santa Catalina de Siena. En el siglo que acaba de concluir esta misión se constata con claridad en personajes como santa Gemma Galgani (fallecida en 1913), el beato padre Pío de Pietrelcina (1887-1968), y Marthe Robin (mística francesa fallecida en 1981 de quien se están estudiando sus escritos antes de emprender el proceso de beatificación).

Marthe Robin se ha hecho conocida después de que el famoso escritor Jean Guitton escribiera el libro «El viaje inmóvil» Durante cuarenta años esta mujer estuvo sin moverse en su lecho. Al igual que Gemma Galgani y Pio de Pietrelcina, ha dado vida a muchísimos grupos de espiritualidad y oración en todo el mundo.

--Zenit: ¿Qué es lo que experimenta quien recibe los estigmas de la pasión de Cristo?

--Tito Paolo Zecca: Se trata de una experiencia de alegría y dolor. El Señor es siempre el que toma la iniciativa. Los destinatarios de los estigmas consideran esto como una inmensa gracia, de la que no se sienten dignos. De hecho piden al Señor que se la quite, pues se avergüenzan. Esta actitud es evidente en el padre Pío. El beato de Pietrelcina muestra claramente cuál es la misión de quien lleva los estimas. El padre Pío funda grupos de oración y la Casa de Alivio del Sufrimiento (un gran hospital), realizando una obra concreta para aliviar los sufrimientos físicos. Además, a través de la oración, profundiza en la capacidad de intercesión de las personas unidas a quien padece los estigmas que renueva el mundo, lo salva y lo protege.

--Zenit: Pero, entonces, ¿por qué da el Señor esta «gracia» a ciertas personas?

--Tito Paolo Zecca: La respuesta está precisamente en su misión. Es un servicio que la Iglesia necesita en un momento particular de su historia. Es como un signo profético, un llamamiento, una dato sorprendente capaz de recordar a los hombres las cosas esenciales, es decir, la conformación con Cristo y la salvación de Cristo que con sus llagas nos ha rescatado.

En cierto sentido, todos nosotros llevamos los estigmas, pues con el bautismo estamos sumergidos en la vida de Cristo, que nos permite participar en el misterio pascual de su muerte y resurrección. En su pequeñez, cada uno de nosotros lleva los estigmas. Si los lleva con espíritu de fe, esperanza, valentía y fortaleza, estas llagas, que pueden ser purulentas y que no cicatrizan nunca, pueden servir para curar a los demás.
En definitiva, los estigmas representan la aceptación consciente de la Cruz vivida espiritualmente.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Que Significa tener exito en los estudios?

¿Qué significa tener éxito en los estudios?
Por ÁNGELA MARULANDA, Autora y Educadora Familiar

Es muy satisfactorio ver que los hijos triunfan en sus estudios. Por eso muchos de nuestros esfuerzos como padres están encaminados a lograrlo. Sin embargo, si bien es maravilloso que los hijos se destaquen académicamente, es peligroso caer en el error de que el reconocimiento público de sus éxitos se convierta en el objetivo primordial de lo que hacemos.
Pero más peligroso aún es que los padres vivamos sus victorias como una credencial de nuestra idoneidad como tales o como una forma de sobresalir a través de sus logros. Y en esta forma nos sea difícil distinguir si lo que ambicionamos es para beneficio de nuestros hijos o para beneficio de nuestros egos.
La educación académica de los hijos parece que no ha escapado a la influencia de la búsqueda desaforada de la fama que caracteriza una cultura centrada en el éxito como valor supremo (entendido en términos de destacarse más que los demás). El "exitismo" ha dado lugar a que el objetivo de todo lo que se haga sea para ocupar un lugar sobresaliente o lograr la glorificación de nuestro nombre. Así, no es raro que ahora se le dé más importancia al status académico y social de los colegios que a la formación de sus alumnos, y que las calificaciones nos sirvan ante todo para comparar la posición que nuestros hijos ocupan respecto a sus compañeros.
Sin embargo, hoy día los hijos ya no se destacarán por lo que sepan ni por lo que ganen, sino por lo que hagan con lo que saben y tienen. Nuestros hijos tendrán más éxito en su vida si nos proponemos a despertar en ellos el entusiasmo por saber para servir, y si los animamos a dejar de ser receptores pasivos de información o espectadores indiferentes de los problemas para convertirse en protagonistas de los cambios que tanto necesitamos.
Lo importante será entonces ofrecerles una educación que los humanice y libere porque les ofrezca nuevos ojos para descubrir el mundo y nuevas armas para construir una existencia plena, ayudándolos a ver todo lo que con sus conocimientos pueden realizar. En esta forma se favorecerá la formación de hombres y mujeres más capaces de desarrollar su potencial para contribuir activamente a la construcción de un mundo mejor.
El éxito no es un destino, es un camino. Lograremos más si nos centramos en alcanzar él éxito como padres en lugar del de nuestros hijos como estudiantes. Triunfamos como tales cuando respetamos la dignidad de nuestros hijos y los animamos a desarrollar sus talentos y alcanzar sus sueños a pesar de que no coincidan con los nuestros; cuando conseguimos que su vida se rija por el deseo de ser mejores personas y no por el ansia de obtener más honores; cuando tienen claro que su victoria no depende del alcance de su fama ni de el monto de sus bienes, sino de la magnitud de sus aportes. Y cuando nos dedicamos a cultivar en ellos las virtudes que enriquecen su vida porque se ocupan de contribuir en lugar de preocuparse ante todo por sobresalir. 
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Versículo del Día

Hermanos:  Han surgido en el mundo muchos que tratan de engañar, pues niegan que Jesucristo es verdadero hombre. Estos son el verdadero impostor y anticristo.
Quien se aparta de la verdad y no permanece fiel a la doctrina de Cristo, no vive unido a Dios; el que permanece fiel a la doctrina de Cristo, ése sí vive unido al Padre y al Hijo. Segunda carta del apóstol san Juan (4-9)

Oración: Señor, hay muchos que dicen ser el verdadero dios. Y muchos  movimientos como el de la nueva era que tratan de engañar diciendo que "aman" a Jesús, que "somos" Dios, que tenemos el "poder" de Dios. En fin... dicen mil insensateces y mentiras que lo único que logran es tratar de alejarnos de Tí. Y muchos inocentes se dejan llevar por esto. Debo ser fiel a la doctrina de Cristo pues es la única manera de mantenerme unido a Tí. La mejor manera de ser fiel es informarme y formarme en la fe. Ayúdame y enséñame pues no quiero que haya nada ni nadie que me aleje de Tí.

MUY BIEN GRACIAS

"Muy bien gracias!"
Por Angela Marulanda, Educadora Familiar
La respuesta automática que damos cada vez que nos saludan con el consabido "Cómo estás?" es usualmente "Muy bien gracias", así nos sintamos un tanto mal.
Lo grave es que en esta misma forma a menudo asumimos las circunstancias de nuestra vida: pretendiendo que estamos muy bien cuando en realidad estamos apenas regular. La mayoría vivimos más inconformes de lo que nos atrevemos a reconocerlo. Pero creemos que estamos bien porque no estamos del todo mal, es decir, porque ninguno de los miembros de la familia tiene una enfermedad mortal (aunque todos tienen problemas de salud), no estamos en la quiebra (pero vivimos "saltando matones"), no andamos desempleados (pero a como van las cosas pronto estaremos), ninguno de los hijos está en problemas graves (pero todos viven malgeniados e inconformes), no nos estamos divorciando (aunque quisiéramos hacerlo), y así sucesivamente.
No se trata de que andemos por la vida lamentándonos de todas nuestras dificultades. Pero sí es importante que dejemos de seguir diciéndonos que todo está bien, mientras que vivimos insatisfechos, criticando a todo el mundo y renegando contra el país, el alcalde, el tráfico, el clima, los niños, la suegra o el costo de la vida. Y con dolencias constantes porque nuestro cuerpo se resiente ante el malestar que nos invade. Así, seguimos de mal en peor, culpando a todo y a todos de nuestra inconformidad, y convencidos de que si los demás cambian, las cosas mejorarán.
Lo malo es que si los problemas no se enfrentan y se tratan, no desaparecen sino que empeoran. No somos títeres de las circunstancias, pues lo que nos hace sentirnos desdichados no es lo que ocurre fuera de nosotros sino lo que tenemos dentro. Muchos venimos de hogares "disfuncionales" (según las estadísticas más de un 90%) a dónde, además de querernos y cuidarnos, a menudo nos abusaron o rechazaron, pero como no se nos permitía expresar lo que sentíamos, aprendimos a callar y simular que todo estaba bien. Estas experiencias dejaron una herida, dormida pero viva, que con el tiempo se traduce en un resentimiento o descontento casi crónico.
José Saramago sabiamente dijo que "la vida no cambia si no nos decidimos a cambiar la vida!". Dejemos de vivir centrados en los problemas para centrarnos en las soluciones. Es más fácil echarle la culpa a los demás que mirar a ver qué pasa con nosotros, y por miedo a revisarnos para averiguar cómo estamos contribuyendo a los problemas que tenemos, sufrimos las consecuencias de no comprometernos a superarlos. Somos los arquitectos de nuestro destino, puesto que son nuestras actitudes las que nos construyen o nos destruyen, y éstas dependen de nosotros, no de las circunstancias ni tampoco de los demás!.
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jueves, 11 de noviembre de 2010

LA NUEVA GENERACION DE PADRES

La nueva generación de padres
Por Angela Marulanda, Autora y Educadora Familiar
Somos las primeras generaciones de padres decididos a no repetir con los hijos los errores de nuestros progenitores. Y en el esfuerzo de abolir los abusos del pasado, somos los más dedicados y comprensivos pero a la vez los más débiles e inseguros que ha dado la historia. Lo grave es que estamos lidiando con unos niños más “igualados”, beligerantes y poderosos que nunca.
Parece que en nuestro intento por ser los padres que quisimos tener, pasamos de un extremo al otro. Así, somos los últimos hijos regañados por los padres y los primeros padres a quienes los hijos nos regañan; los últimos que le tuvimos miedo a los padres y los primeros que les tememos a los hijos; los últimos que crecimos bajo el mando de los padres y los primeros que vivimos bajo el yugo de los hijos. Y lo que es peor, los últimos que respetamos a nuestros padres, y los primeros que aceptamos que nuestros hijos nos irrespeten.
En la medida que el permisivismo reemplazó al autoritarismo, los términos de las relaciones familiares han cambiado en forma radical, para bien y para mal.  En efecto, antes se consideraba buenos padres a aquellos cuyos hijos se comportaban bien, obedecían sus órdenes y los trataban con el debido respeto; y buenos hijos a los niños  que eran formales y veneraban a sus padres. Pero en la medida en que las fronteras jerárquicas entre adultos y niños se han ido desvaneciendo, hoy los buenos padres son aquellos que logran que sus hijos los amen, aunque poco los respeten.  Y son los hijos quienes ahora esperan respeto de sus padres, entendiendo por tal que les respeten sus ideas, sus gustos, sus apetencias y su forma de actuar y de vivir. Y que además les patrocinen lo que necesitan para tal fin. Como quien dice los roles se invirtieron, y ahora son los papás quienes tienen que complacer a sus hijos para ganárselos, y no a la inversa, como en el pasado.  Esto explica el esfuerzo que hacen hoy tantos papás y mamás por ser los mejores amigos y parecerles “chéveres" a sus hijos.
Se ha dicho que los extremos se tocan. Y si el autoritarismo del pasado llenó a los hijos de temor hacia sus padres, la debilidad del presente los llena de miedo y menosprecio al vernos tan débiles y perdidos como ellos.  Los hijos necesitan percibir que durante la niñez estamos a la cabeza de sus vidas como líderes capaces de sujetarlos cuando no se pueden contener y de guiarlos mientras no saben para dónde van.
Si bien el autoritarismo aplasta, el permisivismo ahoga. Sólo una actitud firme y respetuosa les permitirá confiar en nuestra idoneidad para gobernar sus vidas mientras sean menores, porque vamos adelante liderándolos y no atrás cargándolos, rendidos a su voluntad. Es así como evitaremos que las nuevas generaciones se ahoguen en el descontrol y hastío en el que se está hundiendo una sociedad que parece ir a la deriva, sin parámetros ni destino.
(Publicado en el diario El Tiempo, bajo el título “Los extremos se tocan”, Enero 23, 2005)
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Versículo del Dia


Jesús comentó:Cuando venga el Hijo del hombre, ¿creen que encontrará fe sobre la tierra?"Lucas (18, 1-8)

Oración: Señor, tengo confianza que sí encontrarás fe cuando vengas. Conozco tanta gente buena, con fe, con ganas de arreglar el mundo y con un corazón tan grande! Son ejemplo para mí y para tantos. Hoy te agradezco por tener el privilegio de conocer a estas personas, pues muchas están tan cerca de mí. Hoy te pido por ellas para que no desfallezcan y les sigas dando la fortaleza y la constancia de seguir en esta misión.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Versículo del Día

Querido hermano: Recuérdales a todos que estén dispuestos para toda clase de obras buenas, que no insulten a nadie, que eviten los pleitos, que sean sencillos y traten a todos con amabilidad.
Pablo a Tito (3, 1-7)

Oración: Señor, lo cortés no quita lo valiente. Mi deber en este mundo es ser ejemplo para quien me rodea. Hay momentos en que nos encontramos con personas que andan por el mundo con mala cara, haciendo daño con sus actitudes y sus palabras. Siempre buscan armar pleitos y tratan de dividir para reinar. Son personas equivocadas y actuan con un egoismo extraordinario. Me molesto pero al instante pienso: de que sirve yo decirle algo a esa persona? Prefiero seguir Tu consejo, siendo ejemplo, dando una sonrisa, siendo amable y dando lo mejor de mí. Las cosas trabajan mejor así que con una ofensa. La gente presta atención más lo positivo que a lo negativo. Enséñame a mantener la calma  para cumplir este cometido.

martes, 9 de noviembre de 2010

Versículo del Día

El Señor dijo: " No saben que son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?" (1 Cor. 3:9-11,16-17)

Oración: Señor, si soy templo para que Tu habites en mí, es mi deber cuidarme como aquél que cuida su casa y la mantiene limpia. Tu eres mi Padre y te mereces lo mejor pues eres Mi Huesped. Así como me gusta atender aquellos que nos visitan, me gusta atenderte a Tí y cuidarme para que estés a gusto. Por esa razón debo ser prudente de que lo que entre en mi mente, mi cuerpo y mi alma sea limpo, sano y digno de Tí.