sábado, 15 de enero de 2011

Se necesitan dos …


Por Angela Marulanda, Autora y Educadora Familiar
Las cosas definitivamente han cambiado mucho. El madresolterismo, que durante muchos años fue condenado como un pecado vergonzoso, se ha convertido ahora en una opción atractiva para aquellas mujeres que no quieren casarse pero sí tener un hijo. Así, hay cada vez más niños hijos de bancos de semen o de "donantes voluntarios" desconocidos donantes voluntarios', que nunca sabrán quién fue su papá.
Creo importante hacer algunas consideraciones para quienes contemplan esta opción como una opción para ser madres. No me refiero al caso de aquellas mujeres que por cualquier circunstancia ajena a su voluntad han quedado embarazadas y a pesar de que no tienen una pareja ni una relación estable, deciden respetar la vida de su hijo por nacer y convertirse así en madres solteras. Por ellas siento el más profundo respeto.
Por razonable que parezcan sus motivos es preciso tener en cuenta que privar voluntariamente a un hijo de su padre es destinarlo a nacer en circunstancias desventajosas. Hay suficiente evidencia que demuestra que la presencia del papá en la vida de los hijos es tan fundamental como la de la mamá. Y me pregunto, además, cómo se afectará el autoconcepto de quien nace hijo varón de una mamá que no quiere o puede establecer relaciones de pareja con un hombre, y por lo mismo sólo los usa como procreadores.
Uno de los argumentos que plantean las mujeres para defender el madresolterismo como alternativa para formar su familia es que para los niños es mejor crecer en un hogar compuesto sólo por su mamá que en uno en el que los padres se maltraten, los lastimen y finalmente los abandonen, como hay tantos hoy día.
Es cierto que para los niños esto puede ser más perjudicial, pero el que eso sea peor no significa que ser hijo de madre soltera sea lo mejor.
Me da la impresión de que esta posición está animada por la creencia de que ser madres solteras por elección es una decisión que solo las afecta a ellas y que como mujeres tienen el derecho a serlo. Parecen olvidarse que todo derecho entraña una serie de deberes, y que el primero de ellos es respetar el inalienable derecho que tiene todo hijo de tener un padre.
La naturaleza es sabia, y si ésta dispone que se necesita necesitan un hombre y una mujer para gestar una vida es porque se necesitan dos para formar no sólo un ente físico, sino también un ente psicológico, mental y espiritual. Los hijos no son mascotas que se adquieren para tener compañía o a quien consentir. Son seres humanos y por eso quien decide traerlos al mundo se debe anteponer la necesidad fundamental que tiene de toda criatura de saberse amada por una mamá y un papá.
Por último, creo que quienes estiman que ellas solas pueden tener sus hijos porque la mujer ha demostrado ser capaz de eso y más, ven el madresolterismo como un acto valeroso, porque significa atreverse a desafiar el puritanismo de una sociedad machista.
Sin embargo, en las circunstancias de la deteriorada sociedad actual, lo que es un acto de verdadera valentía es tener el coraje de casarse con el compromiso de hacer todo lo posible para formar un matrimonio estable y armonioso, que sirva de hogar cálido en el que los hijos puedan disfrutar de los innumerables beneficios que les aporta crecer disfrutando del amor de ambos padres. 
www.angelamarulada.comangela@angelamarulada.com

Versículo del Día1/15/11


Jesús  dijo:“Sígueme”. Luego dijo: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido para llamar a los justos, sino a los pecadores”.  Marcos 2:13-17

Oración: Señor, todos somos pecadores por ende estamos enfermos. Yo estoy lleno de defectos. Crítico, juzgo, no tolero, me quejo, etc. Soy un verdadero pecador!! No conozco santos, pero quisiera tratar de ser como uno de ellos. La única manera es imitándolos y siguiéndote. Enséñame y ayúdame a ser consciente de mis defectos y eliminarlos de mi vida.

viernes, 14 de enero de 2011

Se puede ser "monedita de oro"!


Por Angela Marulanda, Autora y Educadora Familiar
No hay duda que a la mayoría de las personas nos gusta caerle bien a los demás y por eso no ahorramos esfuerzos para ser gentiles y amables con nuestros todos aquellos con quienes buscamos tener buenas relaciones.
Un buen inicio puede ser proponernos a mejorar nuestras relaciones con quienes nos rodean. Para esto no hace falta tiempo, ese enemigo al que siempre culpamos de sabotear hasta nuestros mejores propósitos. Lo que requerimos es centrar nuestros esfuerzos en dejar de tratar de cambiar a los demás, especialmente a nuestros seres queridos, para dedicarnos cambiar la forma como los tratamos.
Es tan fácil ver claros los defectos de quienes nos rodean que dedicamos mucho esfuerzo a señalárselos e insistirles en que los corrijan. Paradójicamente, nuestros hijos, que son las personas que más amamos, son así el blanco al que se dirigen la mayoría de nuestros reproches.
Parece que olvidamos que hay dos cosas que afectan profundamente a cualquier persona: la agresividad y la amabilidad. La agresividad no sólo incluye pegarle, insultarla o atacarla violentamente. Cuando criticamos a una persona también la estamos agrediendo. Los reproches y demás señalamientos negativos son hirientes, y por ello los hijos reaccionan justificándose y contraatacando. Por lo tanto, lo usual es que se centren en defenderse, no en revisarse y menos aún en cambiar.
Un efecto igualmente poderoso, pero contrario, ocurre con la amabilidad (de amar). Se ha visto que la gente no puede resistirse a un trato amable sin sentir un innato deseo de complacer a quien así lo trata. Si una persona nos hace una observación con gentileza, mejor dicho "por las buenas", nos está diciendo que somos dignos de respeto, y la seguridad que nos da el sentirnos apreciados nos permite reconocer nuestros errores y procurar enmendarlos. Por algo a menudo todo el mundo afirma que "conmigo por las buenas, logran lo que quieran".
Como por esta vida sólo pasaremos una vez y nunca volveremos repetir un mismo día, propongámonos a dejar una huella amable en cada una de las personas con quienes nos crucemos en el camino. La amabilidad es una llamada amorosa al corazón, y es allí desde donde surge en nosotros ese sincero deseo de ser mejores personas.
No es posible comenzar de nuevo nuestra vida, pero sí comenzar a construir un mejor destino. Y será mejor en la medida que más nos acerquemos a ser los padres respetuosos y amorosos que nos habría gustado tener.
www.angelamarulanda.comangela@angelamarulanda.com

Versículo del Día 1/14/11

Mientras Jesús enseñaba su doctrina, le quisiéron presentar a un paralítico, que iban cargando entre cuatro. Pero como no podían acercarse a Jesús por la cantidad de gente, quitaron parte del techo, encima de donde estaba Jesús, y por el agujero bajaron al enfermo en una camilla. Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico:“Hijo, tus pecados te quedan perdonados”.  Marcos 2:1-12

Oración: Señor, hay gente que quiere tener fe y acercarse a Tí pero por diferentes motivos no puede o no sabe como. Quiero ser un instrumento para llevarte a esta gente a Tí. Enséñame como. Qué debo hacer? Con una conversación, un ejemplo, un libro...? Qué hago para llevarte a esta persona que tanto te necesita hacia Tí? Dímelo por favor!