sábado, 1 de marzo de 2014

Versiculo del Dia 3/1/14



Queridos hermanos: ¿Sufre alguno de vosotros? Rece. ¿Está alegre alguno? Cante cánticos. Mucho puede hacer la oración intensa del justo. Santiago 5,13-20

Oración: Señor, la oración mueve montañas!!! Orar con fe,...con verdadera fe, sí hace milagros!! Oro hoy por la paz en el mundo y especialmente en Ucrania, Siria y Venezuela. Te pido por aquellos más necesitados en estos momentos!! Padre Santo, Tu que todo lo puedes, Tu que nos amas tanto que hasta diste a Tu Hijo por nuestra salvación, te pido hoy por la libertad y la paz en estos paises!!! Ayúdalos Señor, que no hayan más muertes, se haga justicia y se reestablezca la libertad. Dales la fortaleza y coraje a esos pueblos para que no se rindan y se aferren a Tí.Que desaparezca la corrupción y caigan aquellos que oprimen a estos pueblos. Confío en Tí, Señor.

viernes, 28 de febrero de 2014

La rendija en la puerta


Padre Santiago Martín



Me he alarmado mucho al oír al cardenal Kasper decir que hay que permitir la comunión de los divorciados vueltos a casar en determinados casos especialmente sensibles. Él mismo ponía un ejemplo: una señora cuyo hijo va a hacer la primera comunión y quiere acompañar a su niño, comulgando, en un momento tan importante. El caso es de los considerados "lacrimógenos", es decir especialmente sensibles y que ponen inmediatamente a la opinión pública a favor de la persona afectada y de quien lo presenta. Resulta casi inevitable concluir con el cardenal que la Iglesia no puede ser tan cruel como para no permitir que esa señora, divorciada y vuelta a casar, comulgue. ¿Dónde quedaría la misericordia de Dios, si así no lo hiciera? ¿Qué tipo de Iglesia-Madre sería? Y, lógicamente, los que estuvieran en contra -entre los que me encuentro- serían considerados como auténticos cavernícolas sin entrañas, totalmente alejados del espíritu evangélico y además enemigos declarados del Papa Francisco. Por todo esto, como digo, me he alarmado mucho.
Y es que el cardenal Kasper, posiblemente de forma consciente, ha elegido una estrategia ya muy utilizada. Exactamente la misma con la que se aprobaron en los distintos países las primeras leyes del aborto. La cosa empezaba así: elíjase un "caso lacrimógeno" -por ejemplo, el de una menor de edad violada por su cruel padrastro y embarazada- y propóngase a la opinión pública, explicitando el gran trauma que sufre la niña por todo lo sucedido y el aún mayor trauma que -supuestamente- va a padecer si el embarazo llega a su fin y nace la criatura fruto de la violación; después, hágase campaña para convencer a la opinión pública de que se trata de una ley abortista muy limitada y que afecta sólo a casos excepcionales (violaciones, malformaciones graves, peligro de muerte de la madre); una vez que esta ley esté aprobada, inclúyase un cuarto supuesto, el de los sufrimientos psicológicos que va a sufrir la pobre madre que desea abortar; cuando este supuesto, que es un coladero total, esté ya asentado, dese un paso más: que el aborto sea considerado un derecho y no un delito despenalizado; y una vez que esto ya esté logrado, lléguese hasta el final atacando duramente, con multas y cárcel, a los que se oponen al aborto, porque están yendo contra un derecho humano.
En fin, estoy muy preocupado. Si el cardenal Kasper -un teólogo excepcional, cuya "Cristología" fue mi libro de texto en esa asignatura cuando me preparaba para el sacerdocio-, hubiera argumentado con razones teológicas simplemente, no me hubiera alarmado tanto. Pero cuando veo a un cardenal -y no es el único- querer que se abra la puerta de la comunión para todos, según la conciencia o la circunstancia de cada uno, empleando la llave del "caso lacrimógeno" -es decir, que se abra una pequeña rendijita en la puerta, que luego ya la iremos haciendo cada vez más grande- me lleno de miedo. Porque si tenemos que recurrir a eso -y a hacerlo público en una entrevista, como ha hecho el cardenal- pues al final vamos a terminar acosados dentro de la Iglesia los que creemos que la palabra de Dios hay que respetarla y no interpretarla según la comodidad, utilidad o conveniencia de cada uno. Estoy asustado, de verdad. Y pido oraciones. Por el Papa, que es el que tiene la última palabra. Por mí. Y también por el cardenal Kasper.

Versiculo del Dia 2/28/14




Al principio de la creación Dios "los creó hombre y mujer. Por eso abandorá el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne." De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. Marcos 10,1-12

Oración: Señor, hoy día el matrimonio es tomado muy a la ligera y eso ha llevado a tantas parejas a divorciarse. El matrimonio es La Iglesia doméstica y estamos llamados a trabajar en la relación a como de lugar. Es un equipo donde no debe existir el egoismo ni la pereza. El matrimonio es morir a mí mismo por la persona con la que me caso. Es para siempre y exclusivo. No puedo ni por un instante pensar en traicionar a mi pareja. Debe estar abierto a los hijos y todo debo hacerlo para beneficio de nuestro hogar y por ende para la mejora de mi entorno. Si se tienen hijos se deben educar de manera que te conozcan a Tí. Todo esto se debe hacer Contigo en nuestras vidas porque sin Tí es materialmente imposible triunfar. Gracias Señor, por acompañarnos en este camino.

jueves, 27 de febrero de 2014

Significado simbólico de la Ceniza



La ceniza, del latín "cinis", es producto de la combustión de algo por el fuego. Muy fácilmente adquirió un sentido simbólico de muerte, caducidad, y en sentido trasladado, de humildad y penitencia. En Jonás 3,6 sirve, por ejemplo, para describir la conversión de los habitantes de Nínive. Muchas veces se une al "polvo" de la tierra: "en verdad soy polvo y ceniza", dice Abraham en Gén. 18,27. El Miércoles de Ceniza, el anterior al primer domingo de Cuaresma (muchos lo entenderán mejor diciendo que es le que sigue al carnaval), realizamos el gesto simbólico de la imposición de ceniza en la frente (fruto de la cremación de las palmas del año pasado). Se hace como respuesta a la Palabra de Dios que nos invita a la conversión, como inicio y puerta del ayuno cuaresmal y de la marcha de preparación a la Pascua. La Cuaresma empieza con ceniza y termina con el fuego, el agua y la luz de la Vigilia Pascual. Algo debe quemarse y destruirse en nosotros -el hombre viejo- para dar lugar a la novedad de la vida pascual de Cristo.
Mientras el ministro impone la ceniza dice estas dos expresiones, alternativamente: "Arrepiéntete y cree en el Evangelio" (Cf Mc1,15) y "Acuérdate de que eres polvo y al polvo has de volver" (Cf Gén 3,19): un signo y unas palabras que expresan muy bien nuestra caducidad, nuestra conversión y aceptación del Evangelio, o sea, la novedad de vida que Cristo cada año quiere comunicarnos en la Pascua.

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