jueves, 6 de septiembre de 2012

Adiós a Ignacio Gómez Lecompte, un sacerdote ejemplar


Adiós a Ignacio Gómez Lecompte, un sacerdote ejemplar

Bogotá_
'Diles a todas y a todos, que muchas gracias'. Fueron sus últimas palabras. Era tan sacerdote que agradecía el agradecimiento. Somos nosotros quienes hubiéramos debido acercarnos a él para manifestarle nuestra gratitud por la entrega que, a lo largo de más de 60 años, había hecho de su vida. Murió exprimido como un limón, sirviendo a sus hermanas y hermanos hasta el momento final, cuando se le acababan las fuerzas y casi no se sostenía en pié.
Quienes convivimos con él las últimas semanas, meses, años, lo vimos esforzarse para mantener la sonrisa, el buen humor, el chiste a flor de labios, el espíritu deservicio, igual que lo había hecho desde el primer momento en que acogió la llamada divina para entregar su vida al Señor. Nunca se le oyó una queja o un negarse a cualquier requerimiento de la tarea pastoral que se le había confiado. Disponibilidad plena para ir de aquí para allá: primero en Medellín, luego en Roma, en Estados Unidos, en México, y por último en su amada Cartagena. Siempre con alegría, sembrando paz y cariño en el corazón de aquellos que se acercaban a él para pedirle algún consejo, dirección espiritual o el sacramento de la penitencia.
No sabía decir que no. Su unión con Dios era tan profunda que veía en lo que le pedían o en todo lo que acontecía una manifestación clara de la voluntad divina. Era tal su riqueza interior que vivía plenamente desprendido de sí mismo, así como de los bienes materiales, que usaba con sobriedad. Y manifestaba gran libertad de espíritu, desparpajo para expresar con sencillez lo que le hiciera falta: desde sus años jóvenes hasta aquellos en los que sobrellevó con elegancia las enormes limitaciones de su larga enfermedad. Le correspondió ser el primero en Colombia que acogió el llamado de Dios para entregar su vida en celibato apostólico y como sacerdote, en la obra fundada por San Josemaría Escrivá de Balaguer, el Opus Dei. Después vinimos los demás, que contemplamos en él un testimonio de lo que significa corresponder a la gracia de una vocación y ahora nos acogemos a su intercesión para ser como fue Nacho, bueno y fiel hasta la muerte.

JAVIER ABAD GÓMEZ

Versiculo del dia (9/6/12)


Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: “¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!” Lucas (5, 1-11)

Oración: Señor, soy soberbio, lo reconozco. Sé que necesito ser más humilde para seguirte. Me cuesta trabajo, perdóname. Me da miedo tener humildad, pero lo reconozco. Soy un pecador y aquí estoy porque sé que solo con Tu gracia puedo llegar al Cielo.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Versiculo del Dia (9/5/!2)



Al meterse el sol, todos los que tenían enfermos se los llevaron a Jesús y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los fue curando de sus enfermedades. De muchos de ellos salían también demonios que gritaban: “¡Tú eres el Hijo de Dios!” Pero él les ordenaba enérgicamente que se callaran, porque sabían que él era el Mesías. Lucas (4, 38-44)

Oración: Señor, si hasta los demonios te reconocen, por qué les cuesta tanto trabajo a los mismos cristianos reconocerte a Tí? Por qué les cuesta trabajo amarte? Seguirte?

Carta de SACERDOTE CATOLICO AL NEW YORK TIMES


Querido hermano periodista:
Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero.
Veo en muchos medios de información, sobre todo en vuestro periódico la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes. Ciertamente todo condenable! Se ven algunas presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas de preconceptos y hasta odio.
Me da un gran dolor por el profundo mal que personas, que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos. No hay duda que la Iglesia no puede estar, sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la dignidad de los niños será siempre una prioridad absoluta.


Pero ¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo! Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG's no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en México mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas. Que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños...
No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU. No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio.
Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados. No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes, y religiosos hayandejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a seropositivos. o sobretodo, en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.
No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un accidente en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región. Ninguno pasa los 40 años.
No es noticia acompañar la vida de un Sacerdote "normal" en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.
La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.

No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura.
Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico en la cual me siento ofendido.
Sólo le pido amigo periodista, busque la Verdad, el Bien y la Belleza.
Eso lo hará noble en su profesión.

En Cristo,

P. Martín Lasarte sdb
"Mi pasado Señor, lo confio a tu Misericordia; Mi presente a tu Amor; Mi futuro a tu Providencia"





En buena hora que llegue un correo como éste, que en verdad vale la pena reenviar....que todos los católicos hagamos un poco de contra-peso...no solo con reenviar este correo, sino con nuestro ejemplo de vida.