martes, 5 de junio de 2012

Versiculo del dia (6/5/12)


Jesús dijo“Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. Marcos (12, 13-17)

Oración: Señor, hoy te pido que el César se quede en sus asuntos y no se meta en los asuntos Tuyos. Me parece justo, no?

¡Pobre Papa!




No es una buena noticia que el presidente del Banco del Vaticano, el IOR, haya sido destituido por "incumplimiento de funciones", según el comunicado oficial, mientras es investigado por blanqueo de capitales. Tampoco es una buena noticia que hace unos días sucediera lo mismo con un arzobispo siciliano, que era también investigado por delitos económicos. Son muy malas noticias, que salpican una vez más el rostro de la Iglesia.
Pero dentro de esto, sí hay algo bueno: la decisión del Papa de limpiar la basura que, por desgracia, se esconde debajo de los bellos muebles y las hermosas alfombras que adornan la casa del Señor. Lo hizo con la pederastia y lo está haciendo ahora con la economía. Poco antes de ser elegido vicario de Cristo, en el Coliseo de Roma se rezaba el Vía Crucis escrito por él, en una de cuyas estaciones, la novena, se hacía alusión a esta basura: "¡Cuánta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deberían estar completamente entregados a él!". Y después, en la primera homilía tras acceder al Pontificado, dijo aquella frase misteriosa que ahora se entiende: "Sé para lo que me habéis elegido". Efectivamente, sus colegas en el cardenalato le eligieron para eso, para limpiar la casa de Dios. Y él lo está haciendo, con paciencia, con humildad, con perseverancia y con un inmenso dolor.
Yo, ayer, al saber la noticia de la destitución del presidente del IOR, lo primero que pensé fue "¡pobre Papa!". Sí, una vez más, el Papa está sufriendo. Y por un tema que, no hay que olvidarlo, llevó a la muerte a un predecesor suyo, Juan Pablo I. ¡Pobre Papa!. Recemos por la Iglesia y por él. Recemos para que la tolerancia cero que se ha decidido a aplicar cueste lo que cueste se lleve a cabo por el bien de la Iglesia.

lunes, 4 de junio de 2012

Versiculo del Dia (6/4/12)



 Jesús les dijo: "Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo". Mateo 28, 16-20 


Oración: Señor,  Tu lo único que me prometistes es que estarías conmigo hasta el final de los tiempos. No me prometistes éxito, ni salud, ni dinero, ni poder.Tu siempre estás conmigo aunque yo me distraigo y me alejo de Tí. 
Contigo, tengo coraje para afrontar lo que venga. Tu cercanía me proteje de ese sentido de abandono y vacío que siento cuando me alejo de Tí. 
Soy afortunado de que me prometiste esto. Gracias!

   

domingo, 3 de junio de 2012

Trinidad: Unidad, pluralidad y siempre caridad


3 de junio de 2012

Acercándose a ellos, Jesús les dijo: Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. (Mt 28,17-20)


El dogma de la Santísima Trinidad nos enseña una verdad que conocemos porque nos ha sido revelada por Jesús, pues sin su ayuda jamás habríamos podido acceder a ella. Nos habla de la intimidad de Dios: Hay una sola naturaleza divina, un solo Dios, pero existen tres personas distintas -Padre, Hijo y Espíritu- iguales en dignidad y que participan de esa única naturaleza.
Además, el dogma de la Trinidad nos recuerda cómo es la vida que se lleva en el Cielo. Las tres divinas personas son una, en el sentido de que participan de la común naturaleza. A la vez, son diferentes, pues cada es ella misma, persona distinta a las otras dos. Es un misterio, ciertamente, pero un misterio enriquecedor porque nos enseña cómo tenemos que intentar vivir en la tierra: respetando las diferencias que existen en los demás –las que no son nocivas, por supuesto- y a la vez buscando la unidad, buscando la caridad y el amor recíproco.
Por lo tanto, a imitación de la Santísima Trinidad, déjale al otro que sea él mismo, no intentes que sea una copia tuya. Respétale en aquello que tiene legítimo derecho a ser o a hacer, aunque no sea lo que tú harías, porque él no tiene por qué ser como tú, pensar como tú o vivir como tú. Además, el hecho de que sea diferente a ti es bueno para ti, pues te enriquece, te complementa. Sin embargo, este respeto a las legítimas diferencias hay que compensarlo con una búsqueda intensa y sincera de la unidad.

Propósito: Cuando tengamos la tentación de criticar a alguien, pensar si estamos pretendiendo que deje de ser él mismo. Respetar al otro en sus legítimos derechos. Buscar la unidad.

Padre Santiago Martín