Oración: Señor, la sociedad de hoy parece creer en todo y en nada. Creen que no existe el pecado y creen que nadie se debe meter en la vida de nadie aunque sea para salvarles la vida...la vida eterna! Mucha gente vive su vida pensando en que hace el bien porque no se meter con nadie. Pero eso no debe ser así! La verdad duele y no hay mucha gente que le interese oirla. Igual, hay que hablar con la verdad, aunque el mundo te critique, se burle y aun más, te persiga.
Artículos sencillos con información para el crecimiento de nuestra relación con Dios, la educación de nuestros hijos, viajes, arte, y algo sobre la salud. Es un medio para la busqueda de la paz interior.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Versiculo del Dia (9/5/11)
Jesús dijo:«Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o de un publicano." Mateo 18:15-20
Diferencia entre Meditación y Contemplación
Dice Santa Teresa de Jesús sobre le meditación: "Llamo yo meditación al discurrir mucho con el entendimiento". Dice que no conviene que toda la oración sea discurso mental: "Es bueno discurrir un rato ... pero que no se vaya todo el tiempo en esto ... porque la sustancia de la oración no está en pensar mucho, sino en amar mucho ... y amar es complacer a Dios en todo".
Lo que está diciendo es que para orar hay que amar. Y amar es darse a Dios: ir a la oración a entregarnos a Dios: Señor, aquí estoy. Te amo, te necesito. ¿Qué quieres de mí?
Advierte que no es lo mismo razonar que adorar (“hacer actos de alabanza y entrega a Dios”). No es lo mismo trabajar con el entendimiento (meditar) que exclamar con palabras interiores, con las que mostramos a Dios nuestro amor y nuestra entrega.
Puede pasarse, casi sin darnos cuenta, de la meditación a la contemplación, o presencia de Dios o recogimiento. Y esto es don y decisión del Señor. No podemos lograrlo por propio esfuerzo, por más que tratemos. Nuestro esfuerzo consiste en sintonizar, en adorar. Y si viene –porque así Dios lo decide- hay que darle paso a esa oración más elevada.
La meditación moviliza nuestra inteligencia para ponerla al servicio de la Palabra de Dios. Pero, no sólo Santa Teresa, sino otros Directores Espirituales ponen límite a la oración de meditación.
La meditación es útil. Consiste en preparar la tierra y quitar las piedras, para hacernos más abiertos a Dios, a confiar en El, a amarle mejor. Pero la contemplación y la oración de silencio son mejores aún, pues nos llevan inmediatamente a un contacto directo personal con el Señor. (cf. Padre Marie Dominique Philippe en Seguir al Cordero)
Pueda que sea más fácil meditar, porque allí sentimos que mantenemos el control. Podemos hasta volvernos especialistas en meditación. Pero, si insistimos demasiado en meditar podemos impedirnos a nosotros mismos llegar al silencio de la oración contemplativa, por querer seguir controlando con el pensamiento y los razonamientos.
Al Demonio no le interesa que contemplemos, ni siquiera que nos recojamos. Nos mete dudas, nos mete temores, para que sigamos exteriorizados. No quiere que lleguemos al contacto directo con Dios en el silencio. Así el que tiene mejor control es el Maligno y puede tener más éxito en las tentaciones.
Podríamos, por causas ciertas, dejar de meditar lo que nos hemos propuesto (una vez por semana o al menos una vez al mes) pero no podemos nunca dejar de orar. Nunca podemos dejar de adorar.
Tampoco debemos confundir lectura espiritual con oración. Hay que leer buenos y recomendados libros, pero no podemos nunca restarle a la oración para leer.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Versiculo del Dia (9/4/11)
Jesús dijo: "Yo les aseguro también que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá pues donde dos o tres se reunen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos." Mateo 18:15-20
Oración: Señor, Tu no eres prisionero del tabernáculo. Tu has escojido estar con nosotros en la eucaritía para nuestro bien, físico, mental y más que todo espiritual. Tu has decidido estar conmigo a pesar de mi indiferencia, mi falta de disciplina, mi pecado y mis constantes errores. Tu estás presente en mi vida y vives en cada uno de tus hijos. Por eso, hoy te doy gracias!
San Juan Eudes
19 de agosto
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Nació en un pueblecito de Francia, llamado Ri (en Normandía) en el año 1601. Sus padres no tenían hijos e hicieron una peregrinación a un santuario de Nuestra Señora y Dios les concedió este hijo, y después de él otros cinco.
Ya desde pequeño demostraba gran piedad, y un día cuando un compañero de la escuela lo golpeó en una mejilla, él para cumplir el consejo del evangelio, le presentó la otra mejilla.
Estudio en un famoso seminario de París, llamado El Oratorio, dirigido por un gran personaje de su tiempo, el cardenal Berulle, que lo estimaba muchísimo.
Al descubrir en Juan Eudes una impresionante capacidad para predicar misiones populares, el Cardenal Berulle lo dedicó apenas ordenado sacerdote, a predicar por los pueblos y ciudades. Predicó 111 misiones, con notabilísimo éxito. Un escritor muy popular de su tiempo, Monseñor Camus, afirmaba: "Yo he oído a los mejores predicadores de Italia y Francia y puedo asegurar que ninguno de ellos conmueve tanto a las multitudes, como este buen padre Juan Eudes".
Las gentes decían de él: "En la predicación es un león, y en la confesión un cordero".
San Juan Eudes se dio cuenta de que para poder enfervorizar al pueblo y llevarlo a la santidad era necesario proveerlo de muy buenos y santos sacerdotes y que para formarlos se necesitaban seminarios donde los jóvenes recibieran muy esmerada preparación. Por eso se propuso fundar seminarios en los cuales los futuros sacerdotes fueran esmeradamente preparados para su sagrado ministerio. En Francia, su patria, fundó cinco seminarios que contribuyeron enormemente al resurgimiento religioso de la nación.
Con los mejores sacerdotes que lo acompañaban en su apostolado fundó la Congregación de Jesús y María, o padres Eudistas, comunidad religiosa que ha hecho inmenso bien en el mundo y se dedica a dirigir seminarios y a la predicación.
En sus misiones lograba el padre que muchas mujeres se arrepintieran de su vida de pecado, pero desafortunadamente las ocasiones las volvían a llevar otra vez al mal. Una vez una sencilla mujer, Magdalena Lamy, que había dado albergue a varias de esas convertidas, le dijo al santo al final de una misión: "Usted se vuelve ahora a su vida de oración, y estas pobres mujeres se volverán a su vida de pecado; es necesario que les consiga casas donde se puedan refugiar y librarse de quienes quieren destrozar su virtud". El santo aceptó este consejo y fundó la Comunidad de las Hermanas de Nuestra Señora del Refugio para encargarse de las jóvenes en peligro. De esta asociación saldrá mucho después la Comunidad de religiosas del Buen Pastor que tienen ahora en el mundo 585 casas con 7,700 religiosas, dedicadas a atender a las jóvenes en peligro y rehabilitar a las que ya han caído.
Este santo propagó por todo su país dos nuevas devociones que llegaron a ser sumamente populares: La devoción al Corazón de Jesús y la devoción al Corazón de María. Y escribió un hermoso libro titulado: "El Admirable Corazón de la Madre de Dios", para explicar el amor que María ha tenido por Dios y por nosotros. Él compuso también un oficio litúrgico en honor del corazón de María, y en sus congregaciones celebraba cada año la fiesta del Inmaculado Corazón.
Otro de sus Libros se titula: "La devoción al Corazón de Jesús". Por eso el Papa San Pío X llamaba a San Juan Eudes: "El apóstol de la devoción a los Sagrados Corazones".
Redactó también dos libros que han hecho mucho bien a los sacerdotes: "El buen Confesor", y "El predicador apostólico".
Murió el 19 de agosto de 1680. Su gran deseo era que de su vida y de su comportamiento se pudiera repetir siempre lo que decía Jesús: "Mi Padre celestial me ama, porque yo hago siempre lo que a Él le agrada".
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